XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria y Urgencias, con seguimiento compartido con Medicina Interna.
Varón de 66 años que consulta por malestar general, febrícula y vómitos biliosos de 48 horas de evolución.
Enfoque individual
Como antecedente personal destaca hipertensión arterial. Consulta inicialmente en el CAP por malestar general, fiebre (37,7 ºC) y vómitos biliosos. Se orienta como gastroenteritis aguda vírica y se pauta tratamiento sintomático.
Tres días después presenta síncope precedido de hipotensión (80/40 mmHg), por lo que reacude al CAP. Se ajusta el tratamiento antihipertensivo, retirando hidroclorotiazida, y se refuerzan las medidas de hidratación y control tensional. Cuatro días después reconsulta por astenia, mareo persistente, pérdida ponderal de 4 kg en una semana y coluria. Presenta mal estado general, palidez y coloración grisácea de la piel, por lo que se deriva urgentemente al hospital ante la sospecha de afectación hepática y anemia.
En Urgencias se objetiva fracaso renal agudo (Cr 1,47 mg/dL), hipertransaminasemia (ALT 83 U/L; AST 51 U/L) y elevación de reactantes de fase aguda (PCR 17,68 mg/dL; PCT 3,82 ng/mL), con tendencia a la hipotensión. El TC abdominal muestra esplenomegalia, discreta ectasia biliar extrahepática y cambios inflamatorios en la primera porción duodenal.
Enfoque familiar y comunitario
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Inicialmente se plantea gastroenteritis aguda vírica y posteriormente colangitis/duodenitis. Ante la persistencia clínica y los cultivos negativos, se amplía el estudio, objetivándose serología positiva para Coxiella burnetii (IgM fase II), compatible con fiebre Q aguda.
Tratamiento y planes de actuación
Se inicia ceftriaxona y metronidazol. Tras el diagnóstico de fiebre Q, se instaura doxiciclina y seguimiento compartido entre Atención Primaria y Medicina Interna, incluyendo anticuerpos anticardiolipina para valorar ecocardiograma.
Evolución
Tras iniciar doxiciclina, presenta rápida mejoría clínica y es dado de alta a las 24 horas.
La fiebre Q debe considerarse ante fiebre sin foco y afectación hepática, incluso sin antecedentes epidemiológicos claros. La longitudinalidad en Atención Primaria permite reconocer cambios evolutivos, detectar signos de alarma, adaptar tratamientos ante inestabilidad hemodinámica y facilitar una coordinación precoz con el hospital.