XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Mejorar la atención y la concentración en la consulta, aprendiendo a tomar pausas, a través de la aplicación del Método Pomodoro adaptado a nuestras necesidades.
Crear alternativas de autocuidados para reducir el desgaste profesional.
El método Pomodoro basado en que la atención y la concentración tienen un límite, propone breves pausas cíclicas para desconectar de la actividad realizada y retomar fuerzas y energía para continuar. Se adaptó este método de estudio a la agenda, dividiéndola por horas. Por cada intervalo horario se descansó 5 minutos y por cada 3 horas se descansó 20 minutos. Se sistematizó los descansos; durante 5 minutos no se miraba la pantalla, se bebía agua y se realizaba 15 sentadillas y 3 respiraciones conscientes; y durante los 20 minutos se compartía con los compañeros en la sala común. Ponerlo en práctica, aunque a priori parecía que podría generar más demora, resultó una forma organizada para reducir el desgaste físico y mental, percibiendo menos cansancio y más satisfacción en la comunicación con los pacientes y con uno mismo, principalmente en las últimas horas cercanas a la finalización de la consulta. Aprender a parar cada cierto intervalo ayudaba a retomar fuerzas y energía.
Aplicar el método Pomodoro en la consulta ayuda a reducir el desgaste físico y mental porque permite mantener la atención y la concentración en nuestras actividades, mejorando la comunicación con los pacientes y con uno mismo, principalmente en las horas cercanas a la finalización de la consulta.
En la gestión de la consulta cuando se percibe cansancio, sobrecarga o estrés, principalmente al finalizarla. También podría ser extrapolable a considerar un descanso horario dentro de la organización de nuestras agendas, como parte de los cuidados hacia el personal sanitario.