XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria, con derivación a atención hospitalaria especializada.
Enfoque individual
Cefalea parietal posterior con irradiación temporal, pulsátil, intensa, de predominio matutino y diaria, con claro componente ortostático: aparece al ponerse de pie, mejora en decúbito y empeora con Valsalva. Asocia fotofobia, sin náuseas ni vómitos. Exploración neurológica anodina salvo diplopía vertical leve en supraversión extrema. Se sospechó hipotensión intracraneal y se derivó de forma preferente.Enfoque familiar y comunitario
Sin antecedentes familiares relevantes. Vida laboral y social activa, sin factores de riesgo psicosocial. La limitación funcional generada por la cefalea motivó una derivación ágil y un seguimiento coordinado entre Atención Primaria y el hospital de referencia.Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
El diagnóstico diferencial incluyó migraña, cefalea tensional, hipertensión intracraneal, trombosis venosa cerebral y meningitis. El patrón postural orientó hacia hipotensión intracraneal espontánea (HIE). La RM cerebral con contraste mostró higromas subdurales bilaterales, ingurgitación venosa dural, realce paquimeníngeo difuso y leve descenso amigdalar, hallazgos compatibles con HIE. La RM de columna con gadolinio no localizó el punto de fuga de LCR, estableciéndose el diagnóstico de cefalea ortostática secundaria a HIE con fuga no localizada.Tratamiento y planes de actuación
Se inició tratamiento conservador (reposo, hidratación y cafeína a dosis máximas), con mejoría parcial. Al persistir la clínica más de dos semanas, se indicó parche hemático epidural lumbar empírico, con buena tolerancia. Se planificó seguimiento clínico y, ante recidiva, ampliar estudio de localización de fuga.Evolución
Tras el parche hemático, mejoría progresiva con reincorporación a la actividad habitual. La HIE es una entidad infradiagnosticada que debe considerarse ante toda cefalea con componente ortostático en adultos jóvenes. El reconocimiento por el médico de familia de este patrón permite sospecha precoz y derivación oportuna, evitando demoras diagnósticas y mejorando el pronóstico funcional del paciente.