XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas

5, 6 y 7 de noviembre 2026

Comunicaciones: Casos clínicos

Cuando comer deja de ser una prioridad: abordaje de la pérdida de apetito y riesgo de malnutrición en el paciente mayor desde Atención Primaria (póster)

Ámbito del caso

Atención Primaria

Motivos de consulta

Mujer de 82 años que consulta en Atención Primaria acompañada de su hija por pérdida progresiva de apetito de cuatro meses de evolución. Ha perdido 6 kg de peso, presenta cansancio y refiere que “la comida ya no le sabe igual”.

Historia clínica

Enfoque individual

Se realiza anamnesis dirigida a causas orgánicas, farmacológicas, psicológicas, funcionales y sociales: síntomas digestivos, disfagia, salud bucodental, alteraciones del gusto/olfato, estado de ánimo, deterioro cognitivo, actividad física y revisión de medicación. En la exploración destaca pérdida ponderal y disminución de masa muscular, sin hallazgos relevantes adicionales.

Se solicita hemograma, bioquímica con función renal y hepática, iones, calcio, TSH, ferritina/metabolismo del hierro, vitamina B12 y folato. Se realiza cribado nutricional mediante herramienta validada, objetivándose riesgo de malnutrición.

Enfoque familiar y comunitario

Vive sola desde el fallecimiento de su marido. Su hija la visita semanalmente y refiere que ha dejado de cocinar y realiza comidas poco variadas. Se exploran red de apoyo, situación económica, capacidad para comprar y preparar alimentos y posibilidad de recursos comunitarios.

Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas

Pérdida ponderal involuntaria y riesgo de malnutrición probablemente multifactorial, predominando anorexia, aislamiento social y disminución de actividad. Se descartan inicialmente causas orgánicas relevantes. Diagnóstico diferencial: neoplasia, enfermedad endocrina, gastrointestinal, depresión, deterioro cognitivo, efectos farmacológicos y disfagia.

Tratamiento y planes de actuación

Se establece intervención nutricional individualizada: 5-6 comidas pequeñas, alimentos de elevada densidad energética y proteica y enriquecimiento de preparaciones. Se fomenta ejercicio adaptado, especialmente fuerza, y comidas acompañadas. Se revisa medicación y se valora salud bucodental. Se plantea suplemento nutricional oral si persiste ingesta insuficiente.

Evolución

A las cuatro semanas se objetiva estabilización ponderal y mejoría de la ingesta. A los tres meses recupera parcialmente el peso y aumenta su actividad habitual.

Conclusiones (y aplicabilidad para la Medicina de Familia)

La pérdida de apetito en el anciano no debe atribuirse al envejecimiento. La Atención Primaria permite detectar precozmente malnutrición y abordar sus causas desde una perspectiva biopsicosocial. Una intervención individualizada, familiar y comunitaria puede prevenir sarcopenia, fragilidad y pérdida de autonomía.

Comunicaciones y ponencias semFYC: 2026; Comunicaciones: Casos clínicos. ISSN: 2339-9333

Autores

Pons Villarta, Isabel
Ciudad Expo. Mairena del Aljarafe, Sevilla