XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Durante mi residencia participé en una estancia de cooperación internacional en Senegal, integrándome en un dispositivo sanitario con actividad pediátrica. Atendíamos más de 70 niños al día, en un contexto marcado por recursos diagnósticos y terapéuticos limitados, dificultades de acceso y barreras lingüísticas. Las consultas incluían patología respiratoria, problemas nutricionales, dermatológicos y alteraciones del crecimiento.
Sin embargo, lo más transformador no fue aprender a ejercer con menos medios, sino descubrir cuánto condicionan los medios nuestra forma de ejercer. Allí, cada recurso debía priorizarse y cada decisión clínica adquiría otro valor. La elevada demanda obligaba a escuchar, observar y decidir con rapidez, pero también a reconocer que la necesidad del paciente no era exclusivamente sanitaria. Economía, alimentación, educación, vivienda o posibilidades de desplazamiento formaban parte de cada consulta.
Senegal me enseñó a mirar de otra manera mi consulta en España. Al regresar, comprendí que disponer de más recursos no debería alejarnos de lo esencial: escuchar antes de solicitar, contextualizar antes de etiquetar, priorizar antes de intervenir y recordar que detrás de cada demanda existe una persona con circunstancias concretas. La experiencia reforzó mi concepción de la MFyC como una medicina centrada en la persona, el contexto y la continuidad.