XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Mujer de 45 años, natural de Ucrania, que consulta por episodios recurrentes de lesiones cutáneas dolorosas, previamente diagnosticadas como herpes zóster.
Enfoque individual
Refería lesiones vesiculares dolorosas de repetición, hasta tres episodios mensuales, asociadas a cefalea intensa y dolor de características neuropáticas, descrito como «eléctrico». La distribución resultaba atípica para herpes zóster, afectando diferentes localizaciones del tronco y ambas hemicaras, sin respetar un territorio dermatomérico. Al ampliar la anamnesis refería además dolor y episodios de tumefacción en ambas muñecas.
La elevada frecuencia, distribución bilateral y coexistencia de manifestaciones neurológicas y articulares motivaron la ampliación del estudio. La serología frente a Borrelia resultó positiva.
Enfoque familiar y comunitario
Su procedencia geográfica llevó a profundizar en los antecedentes epidemiológicos y considerar enfermedades transmitidas por vectores. No se identificaron otros casos en el entorno familiar.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Se planteó diagnóstico diferencial con infección recurrente por virus varicela-zóster o herpes simple, enfermedades dermatológicas inflamatorias y procesos sistémicos con afectación neurológica y articular. Tras integrar la clínica y los resultados complementarios se estableció el diagnóstico de borreliosis de Lyme con afectación sistémica.
Tratamiento y planes de actuación
Se inició tratamiento antibiótico específico y seguimiento clínico, con valoración de la afectación neurológica y articular.
Evolución
Tras el tratamiento presentó evolución favorable, con mejoría de la sintomatología neurológica y articular.
Los diagnósticos previos pueden favorecer el sesgo de anclaje. Ante un supuesto herpes zóster con recurrencias frecuentes, distribución atípica o manifestaciones sistémicas debemos reconsiderar el diagnóstico inicial. La visión integral de Atención Primaria permite relacionar síntomas aparentemente independientes, integrar los antecedentes epidemiológicos y ampliar el diagnóstico diferencial. Cuando una enfermedad frecuente no se comporta como esperamos, cuestionar la etiqueta diagnóstica puede conducir al diagnóstico correcto.