XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Ámbito del caso
Atención Primaria.
Enfoque individual
Mujer de 21 años, dependienta, sin antecedentes de interés, tratamiento crónico ni traumatismo previo. Presenta dolor en muñeca izquierda de casi un año, tratado inicialmente con analgesia durante seis meses y posteriormente con diclofenaco, frío local y fisioterapia, sin mejoría significativa. Refiere dolor con flexoextensión y rotación. Las maniobras de Grind, Durkan, Phalen y Finkelstein son negativas. La radiografía muestra leve acortamiento cubital, sin otras alteraciones óseas. La ecografía no evidencia lesiones estructurales, objetivándose únicamente discreto líquido compatible con sinovitis dorsal.
Enfoque familiar y comunitario
No procede.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Inicialmente se consideró patología musculoesquelética de origen tendinoso o sinovial, manteniéndose manejo conservador. Ante la persistencia del dolor y la posterior aparición de pérdida de fuerza al sujetar objetos, se replanteó la hipótesis inicial y se amplió el diagnóstico diferencial hacia patología osteoarticular estructural.
Tratamiento y planes de actuación
Se solicitó resonancia magnética, que evidenció alteración de señal del semilunar, con colapso y aplanamiento de su vertiente radial y línea de fractura transversa en el polo volar, hallazgos compatibles con enfermedad de Kienböck y probable fractura asociada. Traumatología indicó ortesis, evitar cargas y seguimiento por Unidad de Mano. Se solicitó TC preferente, pendiente.
Evolución
Pendiente de completar estudio y valoración especializada.
La persistencia de un síntoma y la aparición de nuevos signos deben activar la reevaluación y evitar el cierre prematuro. En este caso, la longitudinalidad permitió identificar la pérdida de fuerza como un cambio clínico relevante, reconsiderar una hipótesis inicialmente plausible y ampliar el estudio hasta establecer el diagnóstico de enfermedad de Kienböck. El razonamiento clínico ante la incertidumbre y la reevaluación continua son herramientas esenciales para mejorar la capacidad resolutiva del médico de familia y coordinar la atención especializada.