IV Congreso de Residentes, JMF, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC
20 y 21 de marzo 2026
Atención Primaria.
Mujer de 35 años que acude por labilidad emocional intensa, llanto incontenible e insomnio tras el fallecimiento de su marido en un accidente de tráfico ocurrido hace 72 horas.
Enfoque individual
Paciente sin antecedentes médicos ni psiquiátricos de interés. Niega consumo de tóxicos. Convive con sus tres hijos menores. Trabaja como operaria en logística.
Refiere tristeza intensa, sensación de vacío y desorganización vital, con dificultad para conciliar el sueño y despertares frecuentes. Expresa verbalizaciones de desesperanza («mi vida no tiene sentido») en relación con la pérdida reciente. Niega ideación suicida activa o planificada, aunque reconoce pensamientos pasivos de muerte. Relata planes de boda a corto plazo, truncados de forma abrupta.
Exploración física sin hallazgos patológicos. En la valoración emocional presenta afecto intensamente triste, llanto fácil, discurso coherente y organizado, consciente y orientada, sin alteraciones del juicio de realidad ni clínica psicótica.
Enfoque familiar y comunitario
Red de apoyo social limitada en el momento actual. Familia de origen residente en otra comunidad autónoma, con dificultades para ofrecer apoyo inmediato. La pareja fallecida constituía el principal sostén afectivo y organizador familiar. Se identifica riesgo de sobrecarga emocional y social en el contexto de monoparentalidad sobrevenida. Desde Atención Primaria se inicia coordinación con trabajo social y se facilitan recursos comunitarios de apoyo al duelo.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Duelo agudo en contexto de pérdida traumática reciente. Diagnóstico diferencial con trastorno de adaptación con estado de ánimo depresivo y episodio depresivo mayor incipiente. Insomnio de conciliación y mantenimiento. Situación de elevada vulnerabilidad emocional.
Tratamiento y planes de actuación
Intervención centrada en escucha activa, contención emocional, validación del sufrimiento y psicoeducación sobre el proceso normal del duelo, evitando la patologización precoz. Se acuerda seguimiento estrecho desde Atención Primaria. Se indican medidas de higiene del sueño y pauta corta de hipnótico nocturno. Se establecen señales de alarma y se valora derivación a Salud Mental según evolución.
Evolución
En controles semanales iniciales persiste tristeza intensa, con ligera mejoría del sueño. No aparece ideación suicida activa.
El médico de familia desempeña un papel clave en el abordaje del duelo agudo tras pérdidas traumáticas. La longitudinalidad, el conocimiento del contexto vital y la coordinación comunitaria permiten acompañar, sostener y discriminar entre procesos normales y patológicos, evitando la medicalización innecesaria y favoreciendo la detección precoz de situaciones de riesgo.