XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Erupción cutánea de un mes de evolución.
Enfoque individual
Hombre de 56 años con antecedente de hipertensión arterial en tratamiento con olmesartan/hidroclorotiazida 40/25 mg. Además, tiene pautado a demanda paracetamol 1 g e ibuprofeno 600 mg.
Consulta en atención primaria por erupción cutánea pruriginosa de un mes de evolución, no se asocia a fiebre ni a otros síntomas sistémicos. Niega nuevos productos tópicos o contacto con alérgenos conocidos. Aporta analítica realizada en clínica privada 2 semanas anodina.
A la exploración se observa un exantema diseminado en extremidades y abdomen compuesto por máculas eritematosas rojo-rosadas que confluyen en placas irregulares y que no desaparecen a la vitropresión, sin pápulas ni sobreelevaciones palpables.
Ante la ausencia de diagnóstico claro tras la valoración inicial, decidí realizar una interconsulta con dermatología. Estos, tras valoración de las imágenes, consideran las lesiones compatibles con toxicodermia medicamentosa.
El paciente tomaba 2 fármacos potencialmente implicados con esta patología, hidroclorotiazida e ibuprofeno.
Enfoque familiar y comunitario
No procede.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Se plantea como diagnóstico diferencial reacción cutánea medicamentosa (toxicodermia), exantema viral y vasculitis, entre otros.
Tratamiento y planes de actuación
Retirada de medicación que pueda inducir la toxicodermia medicamentosa. En este caso decidimos retirar primero ibuprofeno, manteniendo tratamiento antihipertensivo igual. También pautamos cetirizina 10 mg como tratamiento sintomático para el prurito.
Evolución
Tras la retirada del ibuprofeno mejoría del exantema con desaparición completa de las lesiones a los 10 días de la retirada.
Las reacciones cutáneas medicamentosas presentan un amplio espectro clínico y pueden constituir un reto diagnóstico en Atención Primaria. Ante una erupción cutánea de nueva aparición, es fundamental realizar una anamnesis farmacológica detallada y considerar los medicamentos como posible causa, incluso aquellos de uso habitual. La valoración clínica, el apoyo especializado y la evolución tras la retirada del fármaco sospechoso pueden ser claves para orientar el diagnóstico y evitar pruebas innecesarias. Asimismo, es importante reconocer los signos de alarma que orienten hacia formas graves, como el síndrome de Stevens-Johnson o la necrólisis epidérmica tóxica.