5, 6 y 7 de febrero de 2026
Atención Primaria.
Varón de 67 años que acude por disnea, prurito y mareo tras picadura de avispa.
Enfoque individual
Sin alergias medicamentosas conocidas. Antecedentes personales de hipertensión arterial y cardiopatía isquémica. En tratamiento habitual con bisoprolol 5 mg/día, ácido acetilsalicílico 100 mg/día y atorvastatina 20 mg/día. Exfumador.
Pocos minutos después de la picadura comenzó con prurito generalizado, dificultad respiratoria, sensación de opresión torácica y mareo.
A su llegada al centro: tensión arterial 75/45 mmHg, frecuencia cardíaca 50 lpm, saturación de oxígeno 88% y urticaria generalizada con angioedema facial. Además, sibilancias bilaterales difusas a la auscultación.
Enfoque familiar y comunitario
Vive con su esposa. Jubilado.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Shock anafiláctico por picadura de himenóptero refractario a adrenalina en paciente en tratamiento con betabloqueantes.
Tratamiento y planes de actuación
Se administra inmediatamente adrenalina intramuscular (0,3 mg), oxigenoterapia y fluidoterapia intravenosa. El paciente mantiene hipotensión y bradicardia, administrándose una segunda dosis de adrenalina sin respuesta.
Dada la refractariedad, y el uso concomitante de betabloqueantes, se administra glucagón 1 mg intravenoso en bolo, seguido de perfusión continua (5 mg/h). A los pocos minutos, se objetiva mejoría hemodinámica y desaparición de la disnea.
Se traslada al paciente al hospital de referencia para mantenerlo en observación.
Evolución
Presentó mejoría progresiva tras la administración de glucagón, con estabilización hemodinámica y desaparición de los síntomas cutáneos y respiratorios. Tras 24 horas fue dado de alta sin incidencias y remitido a su médico de familia y al servicio de Alergología para estudio.
Este caso pone de manifiesto la importancia de reconocer el shock anafiláctico refractario a la adrenalina en pacientes que reciben tratamiento con betabloqueantes, ya que estos fármacos pueden impedir la respuesta catecolaminérgica. El glucagón constituye una alternativa eficaz en estos casos al actuar por una vía independiente de los receptores β-adrenérgicos. El glucagón estimula la adenilciclasa por una vía independiente de los receptores beta, logrando así una mejora de la contractilidad, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, revirtiendo el cuadro de hipotensión y bradicardia refractario a la adrenalina.
En Atención Primaria, el reconocimiento precoz, la administración inmediata de adrenalina y la identificación de factores que modulan la respuesta terapéutica son esenciales para mejorar el pronóstico del paciente.