5, 6 y 7 de febrero de 2026
Dolor e inflamación en la región mentoniana de varias semanas de evolución.
Enfoque individual
Mujer de 75 años que acude por inflamación dolorosa de la región mentoniana de varias semanas de evolución, sin fiebre ni otros síntomas sistémicos. Refiere haber sido atendida en diferentes dispositivos sanitarios y haber recibido varios tratamientos antibióticos, sin mejoría ni diagnóstico claro. En la exploración se objetivó tumefacción firme, sin fluctuación ni signos de absceso, y en la cavidad oral no se evidenciaron alteraciones. Profundizando en el relato de la paciente y revisando su historia clínica de manera más exhaustiva, apareció la clave: un tratamiento odontológico reciente y el uso de denosumab por osteoporosis. Ese pequeño detalle, fruto de una escucha atenta y de la mirada clínica que nos aporta la especialidad de Medicina de Familia, orientó el caso hacia una osteonecrosis mandibular inducida por denosumab, entidad poco frecuente y fácilmente confundible con infecciones odontogénicas. Se solicitó una tomografía computarizada facial que confirmó el diagnóstico.Enfoque familiar y comunitario
Paciente con adecuado apoyo familiar y sin exposición a factores ambientales ni tóxicos.Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Absceso dental, celulitis, osteomielitis mandibular. Diagnóstico final: osteonecrosis maxilar por denosumab.Tratamiento y planes de actuación
Suspensión del fármaco, tratamiento conservador con analgesia y enjuagues antisépticos, coordinación con Cirugía Maxilofacial y seguimiento compartido.Evolución
La paciente presentó mejoría progresiva del dolor y la inflamación, con estabilización de la lesión ósea en los controles posteriores.Este caso subraya el valor diferencial del médico de familia en urgencias. Frente a la inmediatez y la fragmentación del sistema, nuestra formación integral permite mirar más allá del síntoma, integrar información dispersa y conectar los puntos que pueden pasarse por alto. En este escenario, la clave no fue una prueba avanzada, sino la escucha activa y el razonamiento clínico global. Porque en urgencias, donde el tiempo apremia y los casos se suceden, aportamos algo insustituible: capacidad de síntesis, contexto y humanidad. A veces, el diagnóstico correcto no nace de la tecnología, sino de la mirada que sabe detenerse, observar y comprender. Podemos ejercer la Medicina de Familia en muchos escenarios, pero nunca debemos perder nuestra esencia: esa forma de entender al paciente como un todo.