X Jornadas de Medicina Rural de la semFYC
2 y 3 de octubre
Ámbito rural.
Hematuria macroscópica.
Enfoque individual
Hombre de 19 años, refugiado procedente de Mali, que consultó por hematuria macroscópica persistente de tres meses de evolución. Paciente sin antecedentes personales ni familiares de interés, residente en España desde hacía tres meses. Refería hematuria macroscópica persistente, sin coágulos, síndrome miccional, secreción uretral, dolor abdominal, fiebre, clínica digestiva ni artromialgias. La exploración física fue anodina: abdomen blando y depresible, sin masas ni visceromegalias, puño percusión renal bilateral negativa y ausencia de otros hallazgos relevantes. Ante una hematuria aislada en un paciente joven procedente de un área endémica se amplió el razonamiento clínico más allá de las causas urológicas habituales. La ecografía clínica abdominal realizada en la consulta mostró hígado, bazo, riñones, vejiga y próstata sin alteraciones, sin litiasis, dilatación de la vía urinaria ni lesiones ocupantes de espacio. El sedimento urinario confirmó hematuria, sin leucocituria ni nitritos. La analítica solicitada desde Atención Primaria objetivó eosinofilia marcada (31.400/μL) e IgE de 4.100 UI/mL, con hemograma, bioquímica, coagulación y serologías sin otras alteraciones. Estos hallazgos, junto con el origen geográfico, motivaron la solicitud de estudio microbiológico específico en orina, identificándose huevos de Schistosoma haematobium, con cultivo aerobio negativo.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Se estableció el diagnóstico de esquistosomiasis urinaria, dentro del estudio diferencial de infección del tracto urinario, litiasis urinaria, glomerulopatía, neoplasia urotelial y tuberculosis genitourinaria, entre otras. Como identificación de problemas destacaron la dificultad de acceso precoz al tratamiento y la necesidad de coordinación asistencial.
Tratamiento y planes de actuación
Se contactó directamente con Farmacia Hospitalaria para garantizar la disponibilidad de praziquantel (cinco comprimidos de 600 mg ajustados al peso del paciente), iniciándose tratamiento de forma inmediata.
Evolución
En el seguimiento realizado en Atención Primaria desapareció la hematuria y a los tres meses la eosinofilia y la IgE se habían normalizado, sin recidivas.
Este caso pone de manifiesto el papel esencial del médico de familia rural en el abordaje de la hematuria mediante un razonamiento clínico contextualizado, integrando antecedentes epidemiológicos, ecografía clínica y pruebas complementarias accesibles para alcanzar un diagnóstico poco frecuente en nuestro medio. Asimismo, destaca la importancia de la atención integral a la población inmigrante y refugiada, incorporando las enfermedades importadas al diagnóstico diferencial, favoreciendo la equidad, la coordinación entre niveles asistenciales y una atención precoz con impacto pronóstico.