XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Paciente de 84 años plantea conflicto ético entre el respeto a la autonomía personal y la protección la salud y la seguridad de una persona vulnerable.
Tras el diagnóstico de FA e IC, se indica un tratamiento que exige adherencia terapeútica, controles clínicos y hábitos de vida estables. El paciente residía solo en entorno rural, con dificultades para el autocuidado y sin red de apoyo.
Desde la beneficencia, el profesional debe promover actuaciones que aporten mayor beneficio para la salud del paciente. La convivencia con algún familiar supone una medida protectora : supervisión de la medicación, dieta saludable, detección de complicaciones y disminución del riesgo de caídas.
El principio de no maleficencia obliga a evitar daños. Permitir que el paciente continuara viviendo solo, tras haber abandonado la medicación previamente y manteniendo hábitos de vida insanos , supone aceptar riesgo de ictus, IC descompensada o complicaciones derivadas de TCE. Asi,la recomendación profesional de abandonar temporalmente su residencia habitual estaba éticamente justificada.
No obstante, el principio de autonomía exige reconocer el proyecto vital del paciente. Su vinculación emocional con el campo, los animales constituye un elemento esencial de identidad y bienestar. La MFyC defiende atención centrada en la persona, considerando la enfermedad, los valores, el contexto biográfico y los determinantes sociales de la salud.
La decisión adecuada es buscar un equilibrio entre seguridad/autonomía. Cuando la capacidad de autocuidado es comprometida, la protección personal puede justificar la limitación parcial de independencia. El traslado o de un recurso residencial aparecen como alternativas para preservar la vida, la dignidad y la calidad , minimizando riesgos graves .
Nos encontramos con dilemas éticos en la consulta y hay que tomar decisiones clínicas complejas. Hay que saber conjugar nuestra gran formación clínica y humanidad para alinearnos con la mejor SALUD.