XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Lesión cutánea pruriginosa de 3 meses de evolución.
Enfoque individual
Hombre de 74 años, con antecedentes de HTA y DLP, que consulta por lesión cutánea pruriginosa de 3 meses de evolución, previamente diagnosticada como picadura persistente por un dermatólogo privado. En la exploración presentaba placa eritematosa con zona central indurada y vascularizada, sin adenopatías ni otros signos de alarma. Ante la ausencia de mejoría con tratamiento sintomático, se realizó nueva valoración y se decidió derivación a Dermatología donde se realizó biopsia cutánea, compatible con linfoma folicular cutáneo (CD20, BCL2, BCL6 y CD10 positivos). Se completó estudio para descartar afectación sistémica, sin evidencia de enfermedad extracutánea en PET-TC.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
La lesiónse interpretó inicialmente como picadura; ante la persistencia y la ausencia de mejoría, se plantearon otros diagnósticos (quiste epidérmico, dermatofibroma). Se decidió derivar a Dermatología para completar el estudio. La biopsia confirmó un linfoma folicular cutáneo ( CD20, BCL2, BCL6 y CD10 positivos). Se completó estudio para descartar afectación sistémica. El caso destaca la importancia del seguimiento de lesiones cutáneas persistentes.
Tratamiento y planes de actuación
Tras el resultado de la biopsia se completó el estudio de extensión (analítica, PET-TC) para descartar afectación sistémica. Actualmente mantiene seguimiento por Dermatología y Atención Primaria.
Evolución
El paciente continuó en seguimiento tras el diagnóstico anatomopatológico. Actualmente el paciente se encuentra pendiente de completar pruebas complementarias y ser valorado por el servicio de Hematología.
Este caso refleja la importancia del seguimiento desde Atención Primaria ante lesiones cutáneas persistentes o con una evolución diferente a la esperada. El conocimiento del paciente y de su evolución facilita detectar cambios y replantear el diagnóstico inicial cuando sea necesario. En estos casos, la correlación entre los hallazgos clínicos, histológicos y radiológicos resulta fundamental para distinguir un linfoma cutáneo primario de una afectación secundaria.