16 y 17 de abril de 2026
El cuidado de personas dependientes es una labor esencial, pero genera una elevada carga física y emocional para los cuidadores informales, principalmente mujeres, quienes con frecuencia presentan síndrome del cuidador (dolor musculoesquelético, ansiedad y depresión).
Las intervenciones dirigidas a cuidadores mejoran su salud, siendo las cognitivo-conductuales más eficaces. Las intervenciones durante el cuidado activo no solo reducen la sobrecarga, sino que ofrecen beneficios duraderos, incluyendo apoyo en el duelo.
La evidencia respalda programas multidimensionales de corta y media duración que fomenten hábitos saludables y mejoren la calidad de vida, aunque la falta de tiempo y descanso puede limitar su impacto. Por ello, se recomienda desarrollar espacios que integren formación práctica, apoyo emocional y acceso a recursos comunitarios, fundamentales para el bienestar de los cuidadores.
Fomentar el autocuidado de las personas cuidadoras, fortalecer redes de apoyo comunitario y visibilizar su rol en la comunidad.
Once sesiones centradas en autocuidado, gestión emocional, hábitos saludables, empoderamiento y acceso a recursos comunitarios, favoreciendo el intercambio de experiencias y el apoyo mutuo entre iguales.
Intervención comunitaria de 3 meses de duración con sesiones semanales de 90 minutos, coordinadas con atención primaria y recursos locales. Se contará con profesionales de enfermería, fisioterapia, medicina, psicología, nutrición y otras entidades comunitarias, con el fin de aportar un abordaje multidisciplinar. Grupo de hasta 15 personas.
Aplicación del test de Zarit y del EuroQol-5D pre y post intervención, además de un cuestionario de satisfacción final.
Sin financiación.