XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
La polimedicación es frecuente en pacientes con enfermedad avanzada y puede aumentar el riesgo de efectos adversos e interacciones medicamentosas. En cuidados paliativos debemos adaptar objetivos de tratamiento al confort y calidad de vida. Retirando fármacos con escaso beneficio respecto a la esperanza de vida.
La deprescripción es una intervención activa que contribuye a mejorar la calidad de vida en pacientes con enfermedad avanzada. Herramientas como STOPP-PAL y OncPal facilitan la identificación de tratamientos potencialmente inapropiados, aunque las decisiones deben individualizarse y acompañarse de una adecuada comunicación con pacientes y familiares para garantizar una atención centrada en la persona.
En este estudio se realizó una revisión sistemática de la medicación valorando indicación, efectividad, adecuación y seguridad de cada fármaco. Para apoyar la toma de decisiones se emplearon herramientas específicas de deprescripción en cuidados paliativos, principalmente STOPP-PAL y OncPal, complementadas con el juicio clínico y los objetivos asistenciales de cada paciente.
La aplicación de criterios de deprescripción permite reducir significativamente la carga farmacológica sin comprometer el control sintomático. En los casos clínicos presentados, pacientes con cáncer avanzado y pronóstico limitado recibían entre 10 y 14 medicamentos diarios. Tras la revisión sistemática, se mantuvieron los tratamientos dirigidos al control de síntomas, como opioides, antieméticos, laxantes y corticoides, mientras que se retiraron fármacos preventivos de beneficio a largo plazo, entre ellos estatinas, antihipertensivos, antiagregantes, antidiabéticos orales, suplementos vitamínicos y alopurinol. Como resultado, se consiguió una reducción aproximada del 50 % de la medicación prescrita, disminuyendo la complejidad terapéutica y el riesgo de efectos adversos, manteniendo al mismo tiempo el confort del paciente.
La deprescripción es una intervención activa que contribuye a mejorar la calidad de vida en pacientes con enfermedad avanzada. Herramientas como STOPP-PAL y OncPal facilitan la identificación de tratamientos potencialmente inapropiados, aunque las decisiones deben individualizarse y acompañarse de una adecuada comunicación con pacientes y familiares para garantizar una atención centrada en la persona.