XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Enfoque individual
Mujer de 84 años que consultó en punto de atención continuada (PAC) rural por gonalgia derecha. No recordaba antecedente traumático ni sobreesfuerzo muscular, lo relacionaba con el cambio de climatología en los días previos.
Como antecedentes personales presentaba hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca. Su tratamiento habitual era enalapril 10mg y furosemida 20mg.
Fue atendida en PAC indicándose temporalmente un AINE para su dolor de rodillas, de probable origen degenerativo.
Unos días después acudió a consulta con su médico de familia para seguimiento y, aunque había mejorado el dolor, espontáneamente verbaliza que se había percatado que desde que inició el tratamiento con AINE había presentado más edemas en extremidades inferiores.
A la exploración física se encontraba eupneica, con buen estado general. La auscultación cardiopulmonar no presentaba hallazgos patológicos. En ambas extremidades inferiores presentaba edema con fóvea hasta tercio medio de piernas.
Enfoque familiar y comunitario
No se identificaron factores familiares o comunitarios relevantes para el proceso clínico.Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Efecto adverso de antiinflamatorios - Triple Whammy
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL: insuficiencia cardiaca, gonartrosis
Tratamiento y planes de actuación
Se suspendió el tratamiento con antiinflamatorios y la paciente mejoró en cuanto a sus edemas.
Evolución
Se realizó unos días después analítica de control (según disponibilidad de pruebas en el medio rural) con función renal y kaliemia conservadas. Se inició tratamiento para la gonalgia adecuado a las características de la paciente.El concepto de triple whammy se refiere a la combinación de tratamiento con IECA/ARA2 junto con un diurético y un AINE supone aumento de riesgo de insuficiencia renal aguda (triple “golpe” para el riñón) y en población envejecida precisa mayor vigilancia.
A la hora de prescribir antiinflamatorios además de pensar en los ya conocidos riesgos a nivel cardiovascular y gastrointestinal no debemos olvidar los efectos a nivel renal.
Revisar periódicamente los tratamientos farmacológicos, y de paso la adherencia a los mismos, ayuda a controlar la polifarmacia y con ello a disminuir las cascadas terapéuticas y la iatrogenia farmacológica.