XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas

5, 6 y 7 de noviembre 2026

Comunicaciones: Casos clínicos

Doctora, este orzuelo no se me quita (póster)

Ámbito del caso

Atención Primaria.

Motivos de consulta

Lesión persistente en párpado.

Historia clínica

Enfoque individual

Mujer de 79 años que en varias ocasiones a consulta por lesión persistente en párpado superior izquierdo a lo largo de 3-4 meses de evolución, con episodios de drenaje seroso.

AP: ERC estadio 3A, lupus cutáneo discoide sin afectación sistémica, cáncer de mama en remisión, artritis microcristalina, hipotiroidismo, dislipemia, insuficiencia venosa crónica y osteoporosis.

TTo Habitual: losartán, alopurinol, levotiroxina.

EF: nódulo eritematoso en borde parpebral superior izquierdo de 0,5 cm con punto de drenaje, sin fluctuación ni material purulento, visión conservada.

Enfoque familiar y comunitario

Vive con su hijo sordo del que cuida parcialmente. Miedo a las repercusiones sobre la vista de la lesión.

Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas

Juicio diagnóstico: Leishmaniasis cutánea (LC) palpebral.

Diagnóstico diferencial: chalazión, quiste epidermoide, blefaritis nodular, tuberculosis cutánea, carcinoma basocelular, lupus cutáneo discoide.

Tratamiento y planes de actuación

Ante la sospecha inicial de orzuelo se pauta mupirocina tópica, sin mejoría; posteriormente se intenta amoxicilina – ácido clavulánico, también sin respuesta. Dado los AP de la paciente y la persistencia de la lesión, se decide derivar a Oftalmología para biopsia.

En Oftalmología se realiza exéresis quirúrgica. La AP informa de cuerno cutáneo con presencia de Leishmania.

La paciente refería que no había viajado fuera de España en los dos años previos a la aparición de la lesión, negaba también estancias en Baleares o cuenca mediterránea (zonas endémicas). Vive en una zona residencial de Madrid con sus perros (negativos para leishmaniasis canina), cerca de zonas verdes colindantes a áreas urbanas.

Evolución

Se derivó a Dermatología para seguimiento de la lesión, se objetivó una cicatriz eutrófica, sin signos de persistencia. Dada la evolución prolongada y sus antecedente oncológicos y autoinmunes se solicitó una PCR de Leishmania en sangre periférica, negativa, con hemograma e inmunoproteínas normales. Se realizaron dos infiltraciones intralesionales de antimoniato de meglumina, con buena tolerancia. No recurrencias un año después

Conclusiones (y aplicabilidad para la Medicina de Familia)

La LC de localización palpebral es muy infrecuente (0,27–0,72%), pero ante lesión crónica, atípica y refractaria a tratamiento inicial debe revisarse el diagnóstico diferencial y considerarse una biopsia. La ausencia de viajes no excluye una infección adquirida en España, por lo que son esenciales la epidemiología local y la coordinación entre Atención Primaria, Oftalmología y Dermatología.


Comunicaciones y ponencias semFYC: 2026; Comunicaciones: Casos clínicos. ISSN: 2339-9333

Autores

Conde García, Rosario
CS Ibiza. Gerencia Asistencial Ap. Madrid
Bonmati Crespo, Blanca Maria
CS Ibiza. Gerencia Asistencial Ap. Madrid
Olmedo Galindo, Jorge
CS Ibiza. Gerencia Asistencial Ap. Madrid