Paciente varón de 86 años, que acude a la consulta por astenia y ánimo deprimido de unos meses de evolución. Refiere disminución del apetito pero niega síndrome constitucional asociado. No disnea. Paciente al que ya se le han hecho estudios por dichos motivos, aqueja que cada verano le pasa y no se encuentra bien.
Enfoque individual
Antecedentes personales: Fibrilación Auricular anticoagulado con Sintrom y control de la frecuencia con bisoprolol, Hipertensión Arterial en tratamiento con Ramipril y Distimia en tratamiento con Vortioxetina y Bromazepam
Saturación de O2: 97%
Frecuencia cardiaca: 89 latidos por minuto
Auscultación cardio-respiratoria: sin hallazgos
Edemas en ambos miembros inferiores, sin signos de trombosis venosa profunda
Se solicita analítica sanguínea completa con estudio de anemia y proteinograma y se pauta Furosemida
Enfoque familiar y comunitario
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Cuando el paciente acude a por los resultados de la analítica sanguínea solicitada por nuestra parte, sigue aquejando misma sintomatología, con escasa mejoría. En el proteinograma destaca un componente monoclonal en suero de 0.64 g/dl, siendo compatible con una gammapatia monoclonal de tipo IgM Kappa
Tratamiento y planes de actuación
Se deriva al paciente de forma preferente a las consultas de Hematología para valoración por su parte
Evolución
El paciente por el momento se mantiene estable, algo agobiado con el diagnóstico y con mayor sintomatología ansiosa ante la incertidumbre
Con este caso podemos valorar la importancia de seguir estudiando posibles patologías aunque los pacientes vengan con clínica parecida a otras ocasiones, sobre todo cuando se trate de pacientes ancianos pluripatológicos que pueden desarrollar procesos crónicos que nos pueden pasar por alto. Además, es importante que no subestimemos la clínica ansioso-depresiva y nos despiste en el estudio de patología orgánica crónica, un error en el que es fácil caer y no es nada moral ni ético por nuestra parte, por lo que siempre hay que mostrar una visión empática y ojo clínico en nuestros pacientes