XXXIV Congreso de Comunicación y Salud
20-21-22 de Marzo de 2025
Atención Primaria, rural.
Isabel tiene 46 años, artritis reumatoide y dolor crónico. Ha intentado que su empresa le adapte el puesto laboral debido al dolor, sin éxito. Un día le pregunta a su reumatóloga por la fibromialgia, ya que se ha informado y cree que sus síntomas coinciden. La reumatóloga desestima la posibilidad. Isabel acude a la consulta para pedirnos nuestra opinión.
Enfoque individual
Isabel presenta dolor crónico generalizado, fatiga, insomnio, clínica ansioso-depresiva y dispepsia, con múltiples visitas al centro de salud y a urgencias y mala respuesta a analgésicos habituales. Ha precisado baja laboral por este motivo en varias ocasiones.
Enfoque familiar y comunitario
La paciente recibió, como tantas otras, la calificación extraoficial de «paciente difícil», comentándose entre los profesionales sanitarios la incomodidad que generaban sus frecuentes visitas y sus quejas relativas al malestar que sentía y a la falta de respuestas que recibía.
En nuestra consulta, Isabel relata antecedentes de malestar psíquico derivado de una elevada carga de cuidados familiar desde muy joven, así como un episodio de violencia de género durante su adolescencia.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Empleamos los criterios de Wolfe modificados (American College of Rheumatology). Estos se basan en la distribución, duración y severidad de la clínica, mediante el índice de dolor generalizado (IDG, 0-19 puntos) y la escala de gravedad de síntomas (EGS, 0-12 puntos). Isabel obtiene 19 y 11 puntos, respectivamente, siendo positiva para fibromialgia.
Tratamiento y planes de actuación
El tratamiento se basa en medidas no farmacológicas, especialmente la educación del paciente y el ejercicio físico. Pueden asociarse fármacos como la pregabalina, pero con eficacia limitada.
Evolución
Isabel manifestó gran alivio tras conocer su diagnóstico, que le permitió dar una explicación a su dolor y justificar una adaptación del puesto laboral.
La fibromialgia es un proceso crónico producido por una reconfiguración neurológica de la percepción del dolor. Su diagnóstico es independiente y no excluyente con el de otras enfermedades. Es una enfermedad rodeada de escepticismo por parte de los sanitarios, lo cual produce retrasos diagnósticos de hasta 3 años. Su confirmación produce alivio a los pacientes y reduce el número de visitas médicas, al darle un sentido a su dolor y confirmación a su vivencia.