XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Me encuentro sustituyendo al médico de familia de un cupo en un centro de salud en ambiente rural. Acude a cita programada mujer de 78 años con AP de HTA, DLP, DM2, FA anticoagulada con dabigatran la cual aprovecha la cita médica para que le miremos una lesión que tiene en brazo izquierdo desde hace tres meses por el que está muy preocupada y por el que su médico de familia ha derivado directamente a Dermatología, donde hay una lista de espera de aproximadamente dos años para primera consulta.
Nos describe la lesión tipo un grano que le salió de repente. Antes creía que tenía un lunar normal, el cual fue creciendo rápidamente hasta tener esta lesión excrecente. A veces le pica, le sangra, se le cae la costra superficial y le vuelve a aparecer una costra nueva.
Enfoque individual
A simple vista se aprecia lesión excrecente de coloración marrón oscura con una costra eccematosa tipo queratina superficial sobre una base de color marrón más claro. Con el dermatoscopio se aprecia base con patrón melanocítico. Lesión excrecente que no cumple patrón melanocítico, color marrón oscuro, superficie blanquecina sin vasos superficiales.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Carcinoma espinocelular.
Queratoacantoma.
Carcinoma basocelular.
Queratosis seborreica.
Tratamiento y planes de actuación
Dada la demora en consultas externas de Dermatología y lesión sospechosa de neoplasia cutánea maligna no melanocítica decide citar a la paciente en cirugía menor del Centro de Salud para exéresis y análisis anatomopatológico de la lesión.
El resultado de Anatomía Patológica al cabo de tres semanas describió carcinoma espinocelular con márgenes de resección libres.
Evolución
Dada exéresis completa se da de alta a la paciente. Se realizan curas por parte de enfermería cada 48 horas sin incidencias. Se anula cita en dermatología.
Se presenta un caso clínico donde el diagnóstico y tratamiento ha sido a través del médico de familia sin necesidad de derivar al paciente a ninguna consulta de especialidad hospitalaria.
Como médicos de familia debemos tener la capacidad, seguridad, independencia y autonomía en el uso del dermatoscopio así como abordaje de lesiones cutáneas accesibles anatómicamente a través de cirugía menor.