XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Mujer de 73 años que consulta por dolor dorsal mecánico de cuatro meses de evolución, sin antecedente traumático, asociado a pérdida progresiva de talla.
Enfoque individual
Mujer de 73 años con antecedentes de hipertensión arterial y osteoporosis diagnosticada ocho años antes, en tratamiento con alendronato, calcio y vitamina D, con buena adherencia terapéutica. Consultó por dolor dorsal mecánico de cuatro meses de evolución, sin antecedente traumático, asociado a pérdida progresiva de talla.
En la exploración física presentaba aumento de la cifosis dorsal, dolor selectivo a la palpación y percusión de las apófisis espinosas entre T6 y T8, así como una pérdida objetiva de 4 cm de estatura respecto a controles previos.
Ante la sospecha de fractura vertebral por fragilidad se solicitó una radiografía de columna, que mostró un acuñamiento vertebral grado I en T7, compatible con fractura osteoporótica.
La analítica descartó causas secundarias de osteoporosis, con función renal, metabolismo fosfocálcico y niveles de vitamina D dentro de la normalidad. La densitometría ósea confirmó osteoporosis grave (T-score lumbar de −3,5).
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Se estableció el diagnóstico de fractura vertebral osteoporótica en el contexto de fracaso terapéutico tras tratamiento prolongado con bifosfonatos. Se planteó como diagnóstico diferencial la patología degenerativa vertebral, la enfermedad metastásica y el mieloma múltiple.
Tratamiento y planes de actuación
Se suspendió el tratamiento con alendronato y se inició denosumab, manteniendo la suplementación con calcio y vitamina D, junto con analgesia y recomendaciones de ejercicio terapéutico y medidas posturales.
Evolución
En el seguimiento clínico la paciente presentó mejoría progresiva del dolor, recuperación funcional y ausencia de nuevas fracturas.
El seguimiento longitudinal desde Atención Primaria permite reevaluar periódicamente la
respuesta al tratamiento y el riesgo de fractura en pacientes con osteoporosis. Asimismo, la
aparición de dolor dorsal persistente o pérdida de talla debe hacer sospechar una fractura vertebral, incluso en pacientes correctamente tratados, y motivar una revisión de la respuesta al tratamiento y de la estrategia terapéutica.