La viñeta muestra cómo pequeños gestos comunicativos pueden generar edadismo en la consulta. La doctora utiliza expresiones paternalistas como “a su edad” o “vamos a explicarlo despacito”, que reducen la autonomía del paciente y proyectan estereotipos sobre las capacidades de las personas mayores. Don Julián responde con firmeza, recordando que su competencia profesional y cognitiva no depende de la edad. La escena evidencia cómo el edadismo clínico puede surgir de automatismos comunicativos, afectando la confianza y la calidad asistencial. También muestra que una comunicación respetuosa —centrada en objetivos de salud y escucha activa— favorece la participación del paciente y mejora la relación terapéutica. La última viñeta refuerza el mensaje: la edad no define la capacidad, pero la escucha sí. Esta representación visual subraya la importancia de comunicación centrada en la persona, prevención del edadismo y autonomía del paciente en atención primaria.