XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Atención Primaria, Urgencias y Medicina Interna
Enfoque individual
Mujer de 45 años de edad, natural de Marruecos, sin antecedentes personales de interés. Acude al centro de salud por un cuadro clínico de 4 días de evolución caracterizado por dolor torácico de características pleuríticas en hemitórax izquierdo, acompañado de disnea y fiebre.
Exploración física: Buen estado general. Consciente y orientada. Hemodinámicamente estable. Saturación basal de O₂: 99%. Frecuencia cardíaca: 80 lpm. A la auscultación pulmonar se objetiva hipoventilación en los dos tercios inferiores del hemitórax izquierdo.
Se realiza ecografía clínica, en la que se evidencia un derrame pleural izquierdo masivo, por lo que se decide derivación urgente al hospital.
Enfoque familiar y comunitario
Desde el primer momento, la barrera idiomática generó en el profesional una profunda sensación de impotencia: no podía explicar a la paciente la gravedad de su cuadro ni transmitirle la urgencia de acudir al hospital. Ella, asustada y sin comprender lo que sucedía, se negaba a trasladarse a urgencias. Es una situación que genera ansiedad en el profesional: sabes lo que el paciente necesita, pero no puedes comunicárselo. El desamparo es compartido.
La intervención de la mediadora intercultural del Programa de Humanización resultó decisiva. No solo tradujo palabras, sino que tendió un puente emocional y cultural que devolvió la confianza a la paciente y la serenidad al profesional. Gracias a ello, comprendió la situación y aceptó la derivación hospitalaria.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Tuberculosis pleural izquierda (Quantiferon positivo, exudado por criterios de Light, cavitación pulmonar
en TACAR).
Tratamiento y planes de actuación
Ingreso en Medicina Interna. Drenaje endotorácico (550 cc serosos). Tratamiento antituberculoso con
isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol.
Evolución
Favorable tras inicio del tratamiento. El seguimiento ambulatorio reprodujo las mismas dificultades
emocionales: la recogida de medicación hospitalaria y las citas de control fueron posibles únicamente
gracias a la intervención continuada de la mediadora, sin cuya labor el cumplimiento terapéutico y el
vínculo asistencial habrían sido inviables.
La barrera idiomática no solo dificulta el acto clínico, sino que genera sufrimiento emocional en ambas
partes de la relación asistencial. La mediación intercultural, resulta imprescindible para humanizar la atención y garantizar asistencia equitativa.