XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Visibilizar la soledad no deseada como determinante de salud prevalente e infradiagnosticado, que se disfraza de síntoma físico y agota el sistema sin recibir nombre. Reivindicar el papel del médico de familia como el profesional capaz de hacer la pregunta que nadie más hace: ¿cómo estás… de verdad?
El síntoma que era silencio narra en cinco viñetas la historia de una paciente con dolor difuso, cansancio e insomnio. Todo normal en las pruebas. Todo incomprensible para quien la trata. La repetición de visitas y resultados normales no es un fracaso diagnóstico: es una señal que el sistema no sabe leer. Hasta que un médico de familia deja de buscar en los análisis y empieza a escuchar. Una sola pregunta rompe el protocolo y abre la verdad: «Desde que murió… ya casi no hablo con nadie». El síntoma tenía nombre. Solo necesitaba que alguien se quedara el tiempo suficiente para oírlo. La intervención no es farmacológica. Es presencia, validación emocional y conexión con la comunidad. La última viñeta muestra lo que ninguna prueba puede medir: personas caminando juntas hacia un espacio compartido. Todas las figuras representadas son anónimas e inidentificables.
Algunos síntomas no necesitan más pruebas. Necesitan que alguien mire… y se quede. Reconocer la soledad no deseada transforma el razonamiento clínico, evita la medicalización innecesaria y devuelve a la Medicina de Familia su dimensión más humana e irreemplazable.
Recurso de alto impacto para docencia en abordaje biopsicosocial, detección de determinantes sociales de salud y activación de recursos comunitarios.