XXXIV Congreso de Comunicación y Salud
20-21-22 de Marzo de 2025
Consulta de Atención Primaria.
Acude a la consulta alertado por un aumento progresivo de la ingesta de alcohol en los últimos 2 años.
Enfoque individual
Hombre de 58 años, con antecedentes de hipertensión arterial y enolismo ocasional desde la adolescencia. El aumento del consumo enólico se inicia tras neuralgia trigeminal derecha secundaria a la exéresis de un cordal inferior y que no cedió a múltiples intentos farmacológicos. Intentó la retirada de forma autónoma y apareció sintomatología de abstinencia como dolor abdominal, diarrea, ansiedad y agitación. En la consulta se muestra motivado y solicita ayuda farmacológica. Se explora y se valora el consumo de alcohol presentando un riesgo de abstinencia leve. Exploración física anodina. Pruebas complementarias: analítica sanguínea con alteración hepática: AST 31 U/L, ALT 58 U/L, GGT 30 U/L, FA 49 U/L. Ecografía abdominal: esteatosis hepática leve.
Enfoque familiar y comunitario
El paciente realiza el consumo de alcohol cuando sale del trabajo en establecimientos próximos y cuando se encuentra solo en su domicilio. Los familiares desconocen el aumento de la ingesta.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Enolismo crónico. Neuralgia del trigémino. Esteatosis hepática alcohólica.
Tratamiento y planes de actuación
Se le recomendó una pauta de Diazepam 5 mg durante 6 días con pauta descendente, que el paciente alargó 3 días más por sintomatología de abstinencia, con controles telefónicos.
Evolución
El paciente presenta una buena evolución post-tratamiento farmacológico y se retiró el alcohol definitivamente. A nivel analítico, se normalizan las transaminasas y a los 5 años la ecografía no presenta esteatosis hepática, consiguiendo una remisión completa de las alteraciones que le provocaba un consumo crónico de alcohol. Actualmente, acepta su dolor de la neuralgia y no toma medicación.
El/la médico/a de familia debe reconocer el enolismo crónico como autorregulación de afectaciones físicas o emocionales. Es importante transmitir al/la paciente de una manera empática y asertiva la información y motivar suficientemente para que produzca un replanteamiento de hábitos.
El empoderamiento del paciente durante su evolución supone un fortalecimiento en la relación médico-paciente: apoyar para conseguir conjuntamente una mejoría generalizada del estado del paciente.