XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Varón de 59 años con antecedentes de HTA, DM2, enfermedad renal crónica, cardiopatía isquémica, ictus isquémico y dependencia previa a heroína en abstinencia prolongada. Recibía fentanilo transdérmico 75 mcg/h cada 72 horas por lumbalgia crónica secundaria a discopatía L5-S1, asociado a pregabalina y benzodiacepinas.
Durante el seguimiento comenzó a solicitar consultas más y a referir ansiedad, insomnio, sudoración, inquietud y dolor generalizado al aproximarse el cambio de parche. Tras varias consultas verbalizó: “El dolor no mejora, pero estoy enganchado otra vez. Siento lo mismo que cuando tenía el mono”.
Se consensuó una desescalada progresiva basada en la alianza terapéutica y el acompañamiento continuado. La reducción se realizó desde 75 hasta 12 mcg/h cada 72 horas durante ocho meses, mediante consultas presenciales de seguimiento. Durante el proceso presentó síntomas compatibles con abstinencia opioide, que identificaba como similares a los experimentados durante su antigua adicción. No se produjeron recaídas en el consumo de sustancias ilegales.
La dependencia a opioides puede desarrollarse en pacientes tratados por dolor crónico, especialmente cuando existen antecedentes de adicción. El reconocimiento del problema fue posible gracias a una relación de confianza mantenida, enfatizando la escucha activa y la ausencia de juicio de valores. La retirada progresiva y consensuada permitió minimizar los síntomas de abstinencia y evitar recaídas.