13-14-15 de noviembre de 2025
La prestación de ayuda para morir (PAM) en los Centros de Salud supone un reto para la gestión, debido al fuerte impacto emocional en profesionales, pacientes y familiares. En nuestra Dirección Asistencial decidimos abordarlo desde el acompañamiento y el apoyo continuo al equipo asistencial, explorando sus necesidades y ofreciendo respuestas adaptadas.
Una médica y una enfermera de familia de la Unidad de Atención al Paciente de la Dirección Asistencial acompañan al equipo asistencial durante todo el proceso de PAM: desde la valoración del caso, la gestión documental y el proceso deliberativo, hasta el acompañamiento físico al lugar donde se va a realizar la prestación. Su labor incluye también la resolución de incidencias organizativas, que pueden dificultar el proceso.
Tras la prestación, se realiza una reunión informal en un entorno acogedor donde compartir emociones y sensaciones. Posteriormente, se lleva a cabo un seguimiento telefónico que facilita la detección precoz de posibles efectos emocionales adversos.
Además, se han impulsado acciones formativas, la creación de redes de apoyo entre profesionales y espacios de reflexión compartida. Con el tiempo, esta estrategia ha favorecido una evolución positiva en la percepción de los profesionales de esta prestación: la inquietud inicial ha dado paso a una vivencia más serena, en la que, pese al impacto emocional, predomina la sensación de calma y satisfacción tras su realización.
Un modelo de gestión proactiva, centrado en el cuidado del profesional y el trabajo colaborativo, ha permitido que los equipos de nuestra Dirección Asistencial afronten la PAM con serenidad y respeto.
Esta forma de gestión desde el acompañamiento y apoyo en la PAM es replicable en otras Direcciones Asistenciales. Las medidas adoptadas constituyen un modelo organizativo humanizado para abordar la aplicación de la eutanasia, garantizando la calidad asistencial y el apoyo emocional a los equipos.