16 y 17 de abril de 2026
El proyecto surge a partir de una mesa técnica que identifica la necesidad de incorporar de manera directa la voz de la ciudadanía en la definición de prioridades de salud y bienestar. Con esta iniciativa se busca fomentar una participación activa que permita orientar las acciones comunitarias hacia las necesidades reales de la población.
El objetivo principal es mejorar el bienestar y promocionar la salud comunitaria mediante un proceso participativo orientado a la detección de necesidades, recursos y fortalezas. Se pretende también fortalecer las alianzas entre ciudadanía y profesionales, favoreciendo un enfoque colaborativo y equitativo.
El proyecto se fundamenta en un modelo de salud comunitaria basado en los determinantes sociales, la participación activa y la utilización de activos comunitarios. Incorpora herramientas de diagnóstico participativo y marcos de trabajo colaborativo que permiten co‑construir propuestas y favorecer procesos de empoderamiento.
Se creó un grupo motor diverso y se realizó un diagnóstico participativo que identificó cinco áreas prioritarias. Destacó la necesidad de mejorar la información sobre recursos sanitarios, lo que llevó a diseñar colectivamente un recurso informativo en formato imán y a desarrollar un acto comunitario con dinámicas de resolución de casos. El proceso fortaleció la colaboración entre agentes, aunque se identificaron retos como la disponibilidad de tiempo y la autonomía comunitaria.