XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
La salud es un derecho fundamental y una expresión de justicia social. Todas las personas deben tener oportunidades reales de alcanzar el máximo nivel posible de salud y bienestar, independientemente de sus circunstancias personales, sociales, económicas o territoriales. Conocer cómo afectan los diferentes ejes de desigualdad en la salud de la población permite identificar y actuar sobre los ejes que muestran mayores desigualdades.
Las oportunidades de vivir con salud se distribuyen de forma muy desigual entre la población y están ampliamente condicionadas por el lugar donde nacemos, crecemos y vivimos. ¿Pero todos los ejes de desigualdad afectan de la misma forma? La respuesta es NO. A partir del análisis de los resultados de la Encuesta Autonómica de Salud, se observa cómo las desigualdades más marcadas corresponden al nivel educativo y la clase social, pero el gradiente más intenso y transversal se observa en el nivel educativo.
Las personas con menor nivel educativo presentan peores resultados en todos los indicadores analizados. Las diferencias son especialmente relevantes en diabetes, bajo bienestar emocional, depresión y dolor, y ponen de manifiesto que las desigualdades educativas trascienden los hábitos de vida y se reflejan también en la salud mental y en la carga de enfermedad.
La salud se construye en los lugares donde vivimos, pero también en las oportunidades que tenemos a lo largo de la vida. El código postal tiene una gran importancia, pero el nivel educativo también deja una huella profunda en la salud.
Los resultados del análisis refuerzan la necesidad de incorporar la equidad de forma transversal en las políticas de salud y de actuar sobre todos los determinantes sociales. La identificación de un gradiente educativo tan intenso y transversal pone de relieve la importancia de considerar las oportunidades educativas como un elemento clave en las estrategias para reducir las desigualdades en salud.