XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Atención Primaria.
Vengo a conocerte.
Enfoque individual
Apenas llevaba unas semanas en la consulta, cuando una mujer de 56 años entra y me comenta que ha tenido una enfermedad grave, que le ha hecho perder más de 20 kg, pero ya se ha recuperado. Parece que no tenía muy buena relación con su anterior doctora, parece que le pautó una medicación muy cara y solo tiene una pensión de 400€. La escuchaba sin mirar el ordenador. Tuvimos un primer contacto de 20 minutos hasta que posteriormente leí en su historial que padece un trastorno delirante. Pude leerme su historia tranquilamente y, en una segunda visita, comprobé con ella que no tomaba medicación ni tenía seguimiento en Salud Mental. En las visitas sucesivas se hacía más patente su discurso disgregado, pero también sus preocupaciones («estoy sola», «no encuentro pareja», «me gustaría trabajar»).
Enfoque familiar y comunitario
Soltera. Sus padres fallecieron. Ella cuidaba de ellos. Trabajó en comercios de pescadera, cajera, pero ya no encuentra ningún trabajo.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Trastorno delirante. Soledad no deseada. Claudicación familiar. Falta de apoyo familiar y social.
Tratamiento y planes de actuación
Comento el caso con el psiquiatra interconsultor del CS. Me anima a averiguar si es funcional, aprovechando que hemos establecido una buena relación. También propone ayudarla a conseguir una incapacidad total, puesto que tendrá dificultad para conseguir un trabajo. Le doy la incapacidad temporal y le explico que tenemos que preparar toda la documentación para pasar el tribunal médico. Reconoce que hace años tuvo un ingreso en psiquiatría y accede a ser valorada por el psiquiatra.
Evolución
Actualmente, se encuentra en espera de valoración por INSS. En cada visita, se muestra muy agradecida por la preocupación hacia ella. Lo demuestra trayéndome merienda. Recientemente, la cambiaron con otra doctora por ajuste de cupo, pero el mismo día de la notificación acudió al CS para volver conmigo porque «mi doctora es la única que me entiende».
En muchas ocasiones, el paciente valora más sentirse escuchado y disponer de un espacio donde expresarse sin ser juzgado. Pequeños gestos como no mirar el ordenador y asentir en la conversación, favorecen la confianza médico-paciente. En este tipo casos, la escucha activa es una herramienta más potente que cualquier medicación.