VIII Jornadas semFYC de Medicina Rural
18 y 19 de octubre de 2024
Enfoque individual
La familia contacta a las 8:30 h para solicitar la certificación de defunción de un paciente de 75 años en un pueblo de La Rioja. Entre los antecedentes personales destacan hipertensión arterial (HTA), dislipemia y depresión bajo tratamiento farmacológico. El paciente, agricultor, residía con sus dos hijos, era viudo, autónomo para las actividades de la vida diaria. Existía una buena relación médico-paciente, ya que tanto el paciente como los familiares eran conocidos en la consulta.
A la llegada al domicilio, acompañado del equipo de enfermería, se encuentra al paciente fallecido en su cama, vestido con pijama y cubierto por las sábanas, acompañado de sus hijos. Estos relatan que lo hallaron sin vida esa misma mañana.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Juicio clínico: Éxitus.
Evolución
Durante la exploración para certificar la defunción, se observan signos positivos de muerte. Al destapar y desvestir al paciente, se descubre un surco de ahorcadura en el cuello. Al comunicar estos hallazgos a los familiares, admiten haber encontrado al paciente ahorcado por la mañana. Relatan que, tras descubrirlo, le retiraron la cuerda y lo colocaron en la cama antes de llamarnos para certificar la defunción. Se les informa que, debido a la naturaleza de la muerte, esta debe ser judicializada. A pesar de la súplica de los hijos para evitar la judicialización, alegando que van a ser estigmatizados como «los hijos del ahorcado», se les explica la necesidad de cumplir con el protocolo. Finalmente, comprenden la situación y aceptan la judicialización de la muerte.
Es esencial realizar una anamnesis y exploración física completa y detallada al certificar una defunción, ya que pueden existir hallazgos inesperados que modifiquen el diagnóstico inicial. No se deben omitir la medición de constantes vitales ni la observación de los fenómenos cadavéricos. Además, en casos donde la causa de muerte no es natural, es imprescindible judicializar el fallecimiento, independientemente de las peticiones familiares, para garantizar la correcta gestión legal y evitar posibles complicaciones éticas o jurídicas.