16 y 17 de abril de 2026
La violencia de género es un determinante crítico de salud pública, con impacto físico, psicológico y social. En el ámbito sanitario se evidencian dificultades en la detección precoz y en el acompañamiento profesional de las mujeres afectadas, derivadas en gran medida por carencias formativas y por la complejidad emocional de estas situaciones. Incorporar testimonios directos en los procesos de formación puede mejorar la competencia clínica y la calidad de la atención.
Integrar la experiencia directa de mujeres que han sufrido violencia de género en sesiones formativas para profesionales sanitarios y analizar su impacto.
Específicos: fortalecer competencias en detección precoz; identificar áreas de mejora en el abordaje; y favorecer la coordinación con asociaciones y recursos especializados.
La intervención comprende una sesión formativa implementada en varios centros de atención primaria, estructurada en tres ejes: testimonio en primera persona; análisis de indicadores asociados a la violencia de género; y reflexión guiada sobre barreras, sesgos y oportunidades en la práctica asistencial. Incluyó elementos de sensibilización, revisión crítica de protocolos y fortalecimiento del rol sanitario en la detección y derivación.
Se realizó una sesión formativa que integró los testimonios y una reflexión guiada orientada a la mejora de competencias profesionales. La evaluación se realizó mediante un instrumento (cuantitativo/cualitativo) cumplimentado por el grupo que valoraba satisfacción, utilidad e impacto percibido.
El 98% de las personas participantes puntuó la actividad entre 8 y 10, destacando los testimonios como un recurso formativo altamente enriquecedor que favorece la sensibilización, la comprensión profunda de las vivencias y la mejora de la receptividad profesional ante posibles casos.