XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
María, mujer gitana de 63 años, avisa por disnea, refiere no tiene cómo desplazarse, por lo que decidimos acudir a su domicilio al final de la mañana.
Enfoque individual
María es diabética insulinodependiente e hipertensa, con baja adherencia terapéutica, vemos en la receta electrónica que no saca la medicación de la farmacia. Ya en el domicilio, María refiere malestar general y disnea. No sabe especificar su tratamiento ni cómo lo toma. Al tomarle las constantes, presenta glucemia de 457mg/dl. Nos enseña su insulina, que guarda sin refrigeración en una estantería. Su anterior médico le retiró los antidiabéticos e inició insulina por mal control. Hoy no se la ha puesto. Le pregunta a sus nietas cuánto se pincha de insulina, le responden que 40 UI. Son ellas las que se lo marcan en el bolígrafo de insulina.
Enfoque familiar y comunitario
María no sabe leer ni escribir y tampoco se maneja con los números. Vive con su marido, también analfabeto, y sus tres nietas, de 8, 7, y 5 años, ya que su hija está en prisión. Malviven en un adosado de una urbanización a medio construir, sin luz ni agua. Las ventanas no tienen cristales y entra el frío del invierno a través de ellas. Al lado, otras familias gitanas viven en las mismas condiciones.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Descompensación hiperglucémica secundaria a pobreza, exclusión social, analfabetismo e infravivienda. Destaca, la intersección de múltiples ejes de vulnerabilidad como género, etnia y precariedad socioeconómica.
Tratamiento y planes de actuación
Se realiza tratamiento de la hiperglucemia aguda. Posteriormente, se realiza un abordaje multidisciplinar junto con enfermería y trabajo social, orientado a simplificar tratamientos, mejorar la alfabetización sanitaria y activar recursos comunitarios.
Evolución
Tras varias visitas, mejora parcialmente la adherencia y el seguimiento, pero persisten importantes condicionantes socioeconómicos.
María es analfabeta, no identifica los números, y está en situación de infravivienda, sin electricidad, por lo que difícilmente podrá administrarse y conservar la insulina correctamente. Puede que, a priori, no nos cuente dónde y cómo vive, pero es nuestro deber conocer el contexto y abordar los determinantes sociales de la salud desde una una visión interseccional para que lo esencial no nos sea invisible a los ojos.