XXXVI Congreso de la semFYC – A Coruña
del 9 al 11 de junio 2016
Atención primaria
Caso multidisciplinar
Hombre de 31 años, que consulta por múltiples lesiones pruriginosas sobre todo después de ducharse de más de un año de evolución en miembros inferiores y un bulto en nalga izquierda.
Enfoque individual:
Antecedentes personales : hipercolesterolemia
En la exploración se evidencia un bultoma a nivel superior del glúteo izquierdo y múltiples lesiones numulares (3 a 9 cm de diámetro).
El diagnóstico se hace por una combinación del cuadro clínico, el examen físico y la confirmación por el estudio histopatológico.
Enfoque Familiar
Se decidió tratar como una dermatomicosis con antimicóticos tópicos, pero también derivarlo a dermatología.
Desarrollo
En dermatología, después de valorarlo, decidieron hacer un diagnóstico diferencial entre pitiriasis rubra pilaris y proceso linfoproliferativo, por lo que realizan biopsia de las lesiones. El informe histopatológico mostró la presencia de un infiltrado linfoide dérmico, con imágenes focales de foliculotropismo, constituido por linfocitos T CD4 positivos con pérdida de la expresión CD7. Hallazgos histológicos compatibles con un cuadro de micosis fungoide foliculotrófica.
Tratamiento
El tratamiento depende del grado de severidad de la enfermedad y puede ser con luz ultravioleta, corticoterapia, quimioterapia, radioterapia, retinoides y / o terapias biológicas.
Evolución
La micosis fungoide es un trastorno progresivo crónico de la piel que forma parte de los linfomas no Hodgkin, caracterizado por unas proliferaciones de células T a nivel cutáneo. La causa específica de la enfermedad sigue siendo desconocida. Es más frecuente en hombres entre los 45 y los 55 años. El curso clínico evoluciona en tres etapas: La primera, (premicòtica), se caracteriza por una erupción localizada que suele ser pruriginosa. La segunda se caracteriza por la aparición de manchas en forma de placas indurada, con márgenes bien delimitadas y ligeramente elevadas. Finalmente en la tercera aparecen lesiones tipo tumoral. El cuadro puede evolucionar a un síndrome de Sezary, caracterizado por afectación de la sangre periférica y que tiene muy mal pronóstico.
A pesar de que las lesiones numulares son muchas veces sugestivas de micosis cutáneas, cuando no responden al tratamiento deben hacernos sospechar otros diagnósticos diferenciales como enfermedades reumatológicas o neoplásicas, por lo que hay que hacer exploraciones complementarias para confirmar el diagnóstico.