XXXIV Congreso de Comunicación y Salud
20-21-22 de Marzo de 2025
Atención Primaria.
Pérdida de fuerza y dolor en piernas.
Enfoque individual
Hombre de 78 años con Osteoporosis, aplastamiento D12, espondiloartrosis, enfermedad renal crónica y asma.
Pablo ya no podía con el dolor de piernas. Tras la exploración y analítica sospeché una polimialgia reumática. Pauté corticoides y solicité consulta con Reumatología. Las primeras semanas mejoró la falta de fuerza y el dolor en cinturas.
Después empeoró el dolor lumbar y la dificultad para levantarse. En la visita, la reumatóloga, tras exploración y radiografía, relacionó el dolor con su patología vertebral, presentaba un nuevo aplastamiento, probablemente secundario a corticoterapia. Esta vez en L2. Redujo corticoides, inició fentanilo parches y solicitó RMN lumbar.
Una semana después llegó el dolor abdominal, en flanco derecho, con estreñimiento. Ante la probable relación con mórficos, recomendamos enema + laxante. Por no mejoría, remitimos a urgencias donde, tras radiografía abdominal y enema, se resolvió el cuadro. Llegó el resultado de la RMN: aplastamiento L2. A los días volvió a urgencias por empeoramiento con misma actitud. Reevaluado en consulta, no vemos cambios.
Decidió acudir a urgencias de otro hospital, donde le hicieron pruebas diferentes. La radiografía de tórax mostraba una masa pulmonar izquierda. Habían pasado 4 meses y 3 pruebas radiológicas.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Le realizaron una biopsia bronquial y fue diagnosticado de cáncer de pulmón.
Tratamiento y planes de actuación
Recibió una sesión radioterapéutica paliativa para el dolor óseo, por metástasis vertebral.
Evolución
Dos meses después fallecía en el hospital.
Alejado de su casa, sus amigos, sus tierras.
El proceso diagnóstico está considerado una ciencia inexacta, impregnado del principio de incertidumbre. ¿Cómo diagnosticamos a nuestros pacientes? La base de nuestra valoración se apoya en nuestros conocimientos teóricos, los prácticos, una correcta toma de decisiones y nuestra capacidad de trasmitirlo. En el error diagnóstico existe un fallo en alguna de ellas: «Necesitamos preguntarnos constantemente, no por qué acertamos, sino por qué nos equivocamos», Iona Heath.
Un hallazgo en nuestros pacientes no excluye otras posibles causas, aún más si la mejoría de la enfermedad sospechada no es la esperada. El error conlleva sufrimiento para paciente y profesional, por lo que, seguir buscando cuando la evolución es tórpida, se hace necesario.