XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Visibilizar el manejo de la incertidumbre como una competencia nuclear de la Medicina Familiar y Comunitaria. Mostrar, mediante una metáfora visual, las herramientas que permiten tomar decisiones seguras cuando no existe un diagnóstico inmediato, integrando razonamiento clínico, evidencia científica, contexto biopsicosocial, longitudinalidad y decisiones compartidas. Reivindicar una práctica clínica prudente que evite intervenciones innecesarias.
La consulta se representa como una travesía marítima impulsada por los vientos Alisios. La persona ocupa el centro de la embarcación y el profesional de Medicina de Familia navega junto a ella. Durante el recorrido aparecen síntomas inespecíficos, expectativas, comorbilidad, emociones y contexto vital, elementos habituales de incertidumbre en Atención Primaria. La vela recoge cinco herramientas para orientar el rumbo: escucha, evidencia, contexto, tiempo y decisión compartida. Una brújula simboliza el razonamiento clínico y la reevaluación, mientras el seguimiento permite modificar el rumbo según la evolución. El destino no se representa únicamente como alcanzar un diagnóstico, sino como conseguir decisiones proporcionadas, cuidados seguros y mayor salud, incorporando la prevención cuaternaria y evitando la medicalización innecesaria.
La incertidumbre no constituye necesariamente un fracaso diagnóstico, sino una característica inherente a la práctica clínica. La Medicina de Familia dispone de herramientas propias para abordarla: conocimiento de la persona, continuidad asistencial, razonamiento clínico, comunicación y utilización prudente del tiempo. Saber esperar, reevaluar y decidir conjuntamente también es cuidar.
La comunicación pretende favorecer la reflexión de profesionales y residentes sobre la tolerancia a la incertidumbre y ofrecer un esquema visual aplicable a la consulta cotidiana para estructurar decisiones clínicas prudentes, compartidas y centradas en la persona.