Enfoque individual
- Antecedentes personales: Déficit congénito de C8, diagnosticado tras tres episodios de meningitis bacteriana a los 3, 6 y 14 años. Déficit primario del complemento (inhibidor de C1 y otros). Vasectomía en 2013.
- Anamnesis: Varón de 48 años que acude por dolor en la cadera derecha, que comenzó tras realizar una carrera de montaña hace 2 años. Refiere dolor intermitente, principalmente asociado a la actividad física, que cede con el reposo. Últimamente, presenta un dolor más constante, con limitación funcional. No refiere otra sintomatología.
- Exploración: No se observan deformidades ni inflamación local. Movilidad de la cadera conservada. Dolor con la rotación externa y al flexionar la cadera. Fuerza y sensibilidad de la extremidad conservadas.
Enfoque familiar y comunitario
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Diagnóstico diferencial: Fractura de estrés, patología intraarticular de cadera (artrosis de cadera, pinzamiento femoroacetabular, lesión del labrum, necrosis avascular), patología musculotendinosa (trocanteritis, tendinopatía del iliopsoas …) y lesiones óseas (primarias o metastásicas).
Tratamiento y planes de actuación
Se solicita radiografía ordinaria de cadera derecha, en la que se observan dos lesiones líticas en la rama isquiopubiana y en el cuello del fémur.
Derivación urgente al servicio de urgencias para ser valorado por Traumatología por lesiones óseas de origen desconocido. Ingresa en Medicina Interna para ampliar el estudio.
Se realiza tomografía axial computarizada cervical y toraco-abdominopélvica, que describe una masa en el polo inferior renal sugestiva de carcinoma de células renales diseminado, con metástasis óseas extensas y posibles metástasis hepáticas. En la biopsia con aguja gruesa de riñón se confirma carcinoma renal de células claras, grado 2 de ISUP.
Tratamiento con quimioterapia paliativa con ipilimumab-nivolumab y radioterapia antiálgica para las lesiones óseas.
Evolución
Estabilización de la lesión primaria y de las lesiones metastásicas, con mejoría del dolor de cadera.
En pacientes jóvenes que realizan actividad física intensa, el dolor musculoesquelético suele relacionarse con lesiones deportivas, como tendinopatías o patologías intraarticulares, debido a la baja probabilidad pretest de procesos neoplásicos. Sin embargo, es fundamental identificar los signos de alarma que indiquen la necesidad de realizar pruebas complementarias, con el objetivo de alcanzar un diagnóstico precoz y evitar retrasos en el abordaje de enfermedades potencialmente graves.