XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Primera visita por cambio de cupo médico.
Enfoque individual
Antecedentes: Hombre, 31 años. Estilo de vida saludable. Tratamiento: Lorazepam 1 mg.
Anamnesis: Acude para conocernos tras cambiar de médico. Le historiamos para conocer sus antecedentes. Preguntamos sobre el Lorazepam recetado que no recoge y refiere que se lo recetaron tras diagnosticarle prurito anal psicógeno que le impedía dormir adecuadamente desde hacía años. Indagando, el paciente describe prurito perianal nocturno de 8 años de evolución, con episodios de sangrado por rascado, insomnio reactivo, ansiedad anticipatoria y afectación de la esfera sexual. Refiere fracaso de tratamientos previos (mebendazol, corticoides de baja potencia en pauta corta) y de cambios de medidas de higiene (lavado tras deposiciones). Valoración en Cirugía General sin hallazgos.
Exploración: Engrosamiento de la piel perianal, pliegues cutáneos marcados muy profundos, hiperpigmentación de la zona y lesiones por rascado. Ausencia de hemorroides, fisuras, fístulas u oxiuros. Exploración abdominal y tacto rectal sin alteraciones.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Juicio clínico: Liquen simple anal.
Diagnóstico diferencial: Hemorroides, fisura/fístula anal, dermatitis, infección micótica, oxiuriasis, ITS y prurito idiopático o psicógeno.
Identificación de problemas: Retraso diagnóstico prolongado (8 años) y etiquetaje psiquiátrico erróneo.
Tratamiento y planes de actuación
Pauta tópica larga (4 meses) y descendente de clobetasol alternada con hidratante anal específico.
Evolución
Revisiones programadas a las 3 y 6 semanas durante el tratamiento, y bianuales tras finalizar el tratamiento. Resolución completa: asintomático, con cese del rascado y excelente recuperación de la calidad de vida.
Es fundamental preguntar y realizar exploraciones físicas exhaustivas y descartar patología orgánica antes de asumir un origen exclusivamente psicógeno.
El etiquetaje psiquiátrico erróneo genera iatrogenia: invalida el padecimiento del paciente, provoca retrasos diagnósticos de patologías potencialmente graves y conduce a prescripciones farmacológicas que no abordan la causa real.
Resulta vital reevaluar la bibliografía y replantearse el diagnóstico diferencial ante la presencia de síntomas refractarios prolongados en el tiempo.
La escucha activa frente al rechazo terapéutico del paciente (negativa a tomar lorazepam) fue la herramienta fundamental para detectar el error diagnóstico.
Asumir el abordaje de patologías dermatológicas crónicas en Atención Primaria evita derivaciones infructuosas, reforzando la capacidad de resolución y la atención centrada en el paciente.