16 y 17 de abril de 2026
La urbanización acelerada intensifica las disparidades en el acceso a entornos saludables, afectando especialmente a grupos en situación de vulnerabilidad social. Este trabajo surge de una revisión bibliográfica sistemática sobre la intersección entre transitabilidad, derecho a la salud y derecho a la ciudad, analizando cómo el diseño urbano condiciona la equidad sanitaria.
Identificar los determinantes que sitúan a ciertas poblaciones en desventaja urbana y analizar las estrategias comunitarias empleadas para fortalecer el ejercicio de sus derechos a la salud y a la ciudad.
Se identifican como principales barreras: la deficiente distribución de servicios comunitarios, la segregación socioeconómica, la discriminación por razón de género, etnia o edad, y la exposición desigual a determinantes ambientales. Estos factores se ven agravados por un acceso limitado al transporte público y entornos inseguros. A nivel sistémico, destaca la falta de agencia y de poder ciudadano en la formulación de políticas urbanas. El entorno físico actúa frecuentemente como barrera, evidenciando una distribución inequitativa de las mejoras tecnológicas y espaciales.
Se realizó un análisis crítico de los resultados obtenidos mediante una revisión bibliográfica sistemática de métodos mixtos (cualitativos y cuantitativos).
La mejora de la equidad urbana requiere fortalecer la participación comunitaria en todas las fases del diseño de intervenciones (diagnóstico, ejecución y evaluación). Es imperativo integrar a las poblaciones infrarrepresentadas en la planificación política y potenciar las redes de apoyo local para transformar el entorno físico en un facilitador del derecho a la salud.