Paliar no es dejar morir: conflicto asistencial en el final de vida en una residencia (póster)
Objetivos
Reflexionar sobre las dificultades en la aplicación de cuidados paliativos en pacientes institucionalizados con alta vulnerabilidad, y analizar el impacto clínico, organizativo y emocional de las discrepancias entre profesionales en la toma de decisiones al final de la vida
Descripción
Médica de familia rural (1.500 pacientes). Mujer 59 años, discapacidad intelectual severa, encamamiento crónico, úlceras por presión, institucionalizada 20 años en centro sociosanitario. Últimos meses: deterioro, pérdida ponderal y rechazo completo de ingesta, fase final. Personal (orden religiosa) insiste en alimentación forzada; no entienden que no es beneficiosa y genera sufrimiento. Se propone abordaje de confort y adecuación del esfuerzo. Tutela acepta, pero dirección de residencia lo interpreta como abandono, creando conflicto. Médica traslada al hospital explicitando situación paliativa; ingresa 3 semanas sin cambio, configurando encarcelamiento terapéutico. Regresa a residencia, manteniendo rechazo de ingesta pero estable. Centro decide nuevo traslado a urgencias sin consultar a médica, que no llega a valorarla; fallece ese día. Médica vive intenso fracaso por pérdida de capacidad de decisión, traslados evitables y no garantizar muerte en su entorno
Conclusión/es
Conflictos al final de la vida surgen más de interpretaciones divergentes del cuidado y discrepancias en decisiones que de desacuerdos clínicos. Debate bioético enfrenta principio de no maleficencia (no prolongar sufrimiento con medidas fútiles) con posturas que equiparan cuidado a medidas activas (alimentación forzada, ingreso), asociado a "no abandono". Confusión entre paliativos, limitación del esfuerzo y eutanasia, junto a encarcelamiento terapéutico, deriva en intervenciones no beneficiosas y sufrimiento añadido
Aplicabilidad
Es imprescindible reforzar formación en paliativos en residencias, promover planes de atención anticipada y coordinar Atención Primaria, residencias y tutelas. La Medicina de Familia es garante de continuidad y decisiones compartidas. El aprendizaje clave: el conflicto no fue sobre cuidar o no, sino sobre qué significa cuidar cuando ya no se puede curar
Comunicaciones y ponencias semFYC: 2026; Comunicaciones: Experiencias. ISSN: 2339-9333