XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Enfoque individual
Paciente feminina de 90 años, recientemente institucionalizada en residencia, ingresó en centro hospitalario por infección urinaria. En el urocultivo se aisló Escherichia Coli y se pautó sulfamidas orales (trimetoprim/sulfametoxazol) como tratamiento. Antecedentes de demencia moderada, hipertensión arterial e hipercolesterolemia.
A los cuatro días y, coincidiendo con el reinicio de gabapentina, inició una erupción cutánea generalizada acompañada de prurito intenso. Posterior a la valoración de médico de familia, se administraron corticoides intramusculares y antihistamínico oral, sin mejoría, por lo que se derivó al servicio de dermatología de forma urgente.
A la exploración, presentaba una erupción cutánea morbiliforme que afectaba a región facial y tronco, poco infiltrada y marcada por eritema intenso de bordes bien delimitados que desaparecía a la digitopresión.
Le realizaron biopsia para estudio histológico y analítica completaEnfoque familiar y comunitario
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Ante la espera de los resultados, se planteó el diagnóstico diferencial entre toxicodermia versus vasculitis secundaria a fármacos, siendo menos probable una reacción alérgica.
Tratamiento y planes de actuación
Se pautaron corticoides orales en pauta descendente, emulsión de corticoides tópicos y antihistamínico vía oral. Se retiraron la gabapentina y las sulfamidas.
Evolución
La analítica mostró resultados anodinos en los siguientes parámetros: hemograma, coagulación, función renal e iones, pruebas hepáticas, lipídicas, glucídicas, tiroideas, metabolismo fosfato-calcio, estudio de anemia, inmunología y microbiología.
La biopsia concluyó una vasculitits leucocitoclástica secundaria a la medicación tomada previamente al inicio de las lesiones cutáneas.
La clínica, se solucionó completamente a las 2 semanas del tratamiento instaurado.
La vasculitis leucocitoclástica es el tipo más frecuente de vasculitis y una enfermedad inflamatoria de vasos pequeños mediada principalmente por el depósito de inmunocomplejos. Aunque la mayoría suelen dar afectación cutánea en forma de púrpura palpable, en ocasiones puede provocar afectación sistémica.
Se debe priorizar en la búsqueda de un factor etiológico ya que hasta en un 50% de los casos, no se consigue averiguar el origen causal; entre los que destacan las infecciones, fármacos (como fue en nuestro caso), sustancias químicas, trastornos crónicos, neoplasias y, en ocasiones, su causa es idiopática. El diagnóstico suele realizarse con una biopsia y, si la etiología no está clara, no deben asociarse los corticoides a su tratamiento.