XXXIV Congreso de Comunicación y Salud
20-21-22 de Marzo de 2025
Atención Primaria y Psiquiatría.
Mujer de 50 años con trastorno esquizoafectivo de larga evolución, ingresada por descompensación maniforme. Durante su hospitalización, solicitó consulta con su médica de familia por dolor en el pie, considerando que no estaba recibiendo la atención adecuada. Con apoyo familiar y permiso oral del psiquiatra acudió a Atención Primaria sin informe alguno o comunicación previa. Explicaba dolor en pie izquierdo de 15 días tras golpe en el hospital. Sentía que el psiquiatra no le prestaba suficiente atención y confiaba más en su médica de familia. Se le concedió permiso para acudir al centro de salud y regresar el mismo día.
Enfoque individual
Antecedentes: Trastorno esquizotípico, DM-2 con lesiones de órgano diana, HTA, DLP.
Exploración: Pequeño hematoma en metatarso, sin fracturas en radiografía. Se orientó como contusión y se prescribió analgesia.
Enfoque familiar y comunitario
A pesar de que la familia expresó preocupación por la creciente desconfianza de la paciente hacia el equipo hospitalario esperaron 15 días hasta lograr el permiso. Tampoco contactaron con Atención Primaria para concertar visita. Este hecho podría haber dificultado la visita si no hubiera un buen vínculo previo.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
La falta de comunicación entre profesionales pudo aumentar la suspicacia de la paciente y afectar su adherencia al tratamiento.
Tratamiento y planes de actuación
Tras la consulta, se contactó con el hospital. La paciente regresó por sus propios medios y se estableció una coordinación formal entre Primaria y Psiquiatría, que hasta ahora perdura.
Evolución
La coordinación entre los dos ámbitos y especialidades permite un enfoque holístico y un control más efectivo tanto de la patología psiquiátrica como de los factores de riesgo cardiovascular de la paciente.
Aplicabilidad para la Medicina de Familia: Este caso pone de relieve la necesidad de mejorar la coordinación entre atención primaria y especialidades focales, asegurando que todos los profesionales implicados estén alineados en el tratamiento del paciente, lo que es crucial en el manejo de enfermedades crónicas.