XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Dolor de cadera tras caída.
Enfoque individual
Mujer de 80 años, con AP de HTA y fibromialgia. Presenta una caída, tras la que es atendida en urgencias hospitalarias con JC: fractura no desplazada de la cabeza radial derecha.
A raíz de este suceso, la paciente solicita avisos domiciliarios en hasta cinco ocasiones por dolor a nivel de la cadera izquierda. Cada vez es atendida por un médico diferente, quienes resuelven el aviso de manera telefónica, aludiendo a que fue recientemente valorada en urgencias hospitalarias y se realizó radiografía de cadera (en la que no se podían descartar líneas de fractura por mala técnica de la imagen) Es en la última ocasión donde se acude a valorar presencialmente a la paciente, evidenciando dolor a nivel de la cadera izquierda, gran equimosis en cara interna de muslo izquierdo e impotencia para elevar la pierna y caminar. No dismetría de MMII ni rotación del miembro.
Enfoque familiar y comunitario
Paciente independiente para las ABVD con ayuda a domicilio durante unas horas al día. Caminaba con bastón previamente a la caída. Desde entonces encamamiento por impotencia funcional del miembro inferior izquierdo.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Descartar fractura de pelvis>>fractura de caderaTratamiento y planes de actuación
Dada la clínica se decide derivar de nuevo a urgencias hospitalarias para ampliar estudio.
Tras evidenciar fractura de pelvis se amplía a un TC de pelvis donde se objetiva una fractura bilateral sacra, fractura de rama iliopubiana e isquiopubiana izquierda. Además destaca un aumento de tamaño del músculo obturador externo izquierdo con focos hiperdensos, por lo que se decide realizar un AngioTAC donde se confirma la formación de un pseudoaneurisma en la rama distal anterior de la arteria obturatriz izquierda.
Lesiones que finalmente se tratan de manera conservadora.
Evolución
Evolución favorable tras el alta, consiguiendo deambulación con andador.
Este caso nos muestra la importancia de ser críticos y metódicos en nuestra práctica clínica diaria, no dando por sentados diagnósticos y valoraciones previas.
La Técnica LISCH no ayuda a resolver problemas de manera estructurada, enfocándonos en el análisis lógico y la sistematización de las causas:
L: localizar el problema.
I: identificar las causas.
S: seleccionar la causa principal.
C: concurrir con soluciones.
H: hacer seguimiento para asegurar que el problema no vuelva a ocurrir.