Comunicaciones: Casos clínicos

«Tirando del hilo» (Póster)

Ámbito del caso

Atención Primaria.

Motivos de consulta

Prurito genital.

Historia clínica

Enfoque individual

Antecedentes personales

  • Trastorno bipolar
  • Obesidad
  • Tratamiento: Litio, Lorazepam

Anamnesis

Hombre de 47 años que consulta por prurito y escozor en el glande de un mes de evolución. Niega contactos sexuales de riesgo ni traumatismo. 

Interrogándole, refiere desde hace seis meses, polidipsia y poliuria, sin pérdida de peso ni otra clínica. Ante sospecha de diabetes mellitus, se realizó glucemia capilar que resultó alterada, y se solicitó analítica con nueva cita en consulta.

Exploración

  • Glucemia capilar: 296 mg/dl
  • Genitales: glande y prepucio eritematoso, difícil de retraer, leve exudado blanquecino

Pruebas complementarias

  • Analítica: Hemoglobina 15.8 g/dl, Leucocitos 10.6 mil/mmc, Glucosa 332 mg/dl, HbA1C 9.66%, Creatinina 1.12 mg/dl, Colesterol 215 md/dl, LDL 122 mg/dl, Triglicéridos 415 mg/dl, TSH 1.44 mUI/L
  • Serología VIH, sífilis, hepatitis negativas

Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas

Juicio clínico: balanitis candidiásica. Debut diabético

Diagnóstico diferencial: balanitis infecciosas (bacteriana, anaerobios, VHS, VPH), dermatosis inflamatorias (psoriasis, liquen plano, balanitis circinada, balanitis xerótica obliterans, dermatitis de contacto, reacción alérgica), lesiones premalignas (carcinoma in situ, papulosis bowenoide)

Tratamiento y planes de actuación

  • Clotrimazol e hidrocortisona tópicos
  • Medidas de higiene
  • Metformina 850 mg cada 12 h
  • Insulina Glargina 10 UI diarias
  • Dieta, ejercicio

Evolución

El paciente presentó mejoría clínica en diez días con el tratamiento tópico administrado. Tras diagnosticar la diabetes mellitus, se inició tratamiento con Metformina e insulina desapareciendo los síntomas cardinales. A los cuatro meses, se suspendió la insulina, y actualmente, el paciente mantiene buen control de glucemia con dieta, ejercicio y Metformina.

Conclusiones (y aplicabilidad para la Medicina de Familia)

La balanitis se produce por irritación o traumatismo, y más frecuentemente, por una infección que puede ser secundaria a una mala higiene. Es importante que, ante esta patología, evaluemos el riesgo de infecciones de transmisión sexual, así como de cualquier enfermedad subyacente dermatológica o sistémica, buscando manifestaciones extragenitales. 

Cuando sospechemos una balanitis candidiásica, que es la balanitis infecciosa más frecuente; en un paciente sin condiciones predisponentes identificables, sobre todo, si es recidivante o de larga evolución, deberíamos plantearnos realizar una prueba de detección de diabetes mellitus. 

Los pacientes diabéticos, principalmente los mal controlados, presentan más riesgo de balanitis, pudiendo sufrir cuadros más graves y resistentes al tratamiento. 

Este tipo de casos clínicos debe recordarnos la importancia de “tirar del hilo” ante determinados signos y síntomas, intentando ir más allá de lo primero que vemos.


Comunicaciones y ponencias semFYC: 2024; Comunicaciones: Casos clínicos. ISSN: 2339-9333

Autores

García Marco, Laura
CS Cuenca I. Cuenca
Antón Bergillos, Julia
CS Cuenca I. Cuenca
Chamorro Fúnez, Miriam
CS Cuenca II. Cuenca