16 y 17 de abril de 2026
La experiencia surge en una comunidad rural, con dispersión geográfica, envejecimiento poblacional y una vida comunitaria poco visible en lo cotidiano. Dada la necesidad de espacios de encuentro para reconocer recursos comunitarios más allá de lo sanitario, se desarrolló una experiencia basada en activos, poniendo foco en lo vincular, el entorno natural y los saberes cotidianos.
Facilitar la participación vecinal y fortalecer el trabajo en red desde una perspectiva de cuidado comunitario. Asimismo promover una mirada compartida sobre el territorio y aumentar la conciencia sobre los recursos existentes, favoreciendo el espíritu colaborativo.
Las fases de la experiencia fueron: creación de red, exploración comunitaria, identificación de recursos y activos para la salud, necesidades y propuestas de continuidad. Se utilizaron herramientas pensadas como espacios de relación en vez de actividades formales, tales como un encuentro informal en torno a un café para estimular conversaciones y dinámicas simbólicas de cuidado compartido o la construcción de un «botiquín colectivo» enfocado en visibilizar los recursos, apoyos y prácticas de cuidado ya existentes en la comunidad.
Se identificaron activos relacionados con la cohesión social, cultura local y entorno natural, generando nuevos vínculos y fortaleciendo los existentes en la comunidad y con Atención Primaria. Se incrementó la participación vecinal y se generaron propuestas orientadas a la continuidad del trabajo comunitario, con valoración positiva de las participantes.