XXXIV Congreso de Comunicación y Salud
20-21-22 de Marzo de 2025
Enfoque individual
C. es una mujer de 56 años, sordociega, que precisa acompañante cuando viene a consulta y utiliza la lengua de signos apoyada para comunicarse a través de su hija.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
En esta ocasión la demanda de C. era un pequeño hematoma en la frente. Iniciamos la anamnesis cuando su hija nos refiere que la pareja de su madre le ha mandado una foto con dicha lesión acompañada de una descripción: «no sé como se lo ha hecho».
Sabemos que la relación de C. ha pasado por momentos donde ha habido alguna situación de violencia, aunque nunca hasta entonces había sido física.
Ante nuestra alarma, le preguntamos a través de su hija acerca de lo ocurrido. Nos lo relata mediante su acompañante e intentamos indagar sobre cuestiones importantes, siempre necesitando un intermediario.
Tratamiento y planes de actuación
En ese momento, se activaron los protocolos establecidos, se avisó a trabajador social del centro y se elaboró parte de lesiones. Se informó a la paciente y a su hija acerca de diferentes recursos a los que acudir e invitamos a denunciar los hechos.
Evolución
Actualmente, C. no ha denunciado lo ocurrido. Mantiene buena relación terapéutica con nosotras y sigue apoyándose en su hija para la comunicación con los demás. Seguimos interviniendo y averiguando cómo son sus relaciones y dejando puerta abierta para su acompañamiento.