XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Reflexionar sobre el papel de la Medicina de Familia en la detección precoz de trastornos mentales graves y sobre el valor de la entrevista clínica, la alianza terapéutica y la contención verbal como herramientas asistenciales imprescindibles en situaciones de elevada complejidad.
Mujer de 31 años que consulta urgente por dolor torácico. Tras descartar causa orgánica, la paciente se muestra huidiza-desconfiada, angustiada y con cierto mutismo-perplejidad. Revisando su historia, consta que el día anterior fue valorada en Urgencias por sintomatología psicótica a filiar, dándose a la fuga sin completar estudios.
Consideramos necesaria la valoración por psiquiatría en el hospital pero ella, con nula conciencia de enfermedad, desea marcharse. Surge un reto para nosotros: ¿Hasta qué punto insistir? ¿Cómo generar confianza sin romper la alianza terapéutica? ¿Podemos acompañar sin confrontar?
Planteamos el traslado en ambulancia, que nos informan de que tarda una hora en llegar. Mientras, la paciente cambia continuamente de opinión, alternando entre aceptar el traslado/insistir en irse.
Ante la ambivalencia de decisiones por parte de la paciente: ¿Debemos utilizar medicación para reducir la ansiedad y garantizar el traslado hospitalario o mantener una actitud expectante que evite la sedación de la paciente y facilite una valoración psiquiátrica más precisa?
Decidimos acompañar y contener verbalmente (escucha activa, negociación y toma compartida de decisiones) manteniendo la estabilidad de la paciente hasta su traslado y consiguiendo que este sea voluntario.
La detección precoz de trastornos mentales graves no depende únicamente de identificar síntomas de alarma. En muchas ocasiones exige generar espacios de confianza suficientes para que el paciente acepte la ayuda necesaria.
La entrevista clínica, la escucha activa y la alianza terapéutica constituyen herramientas tan importantes como cualquier intervención farmacológica.
Como médicos de familia ocupamos una posición privilegiada para detectar situaciones de especial vulnerabilidad y facilitar la continuidad asistencial. Este caso pone de manifiesto que, en determinados contextos, acompañar, contener y esperar pueden constituir la intervención clínica más adecuada.