XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Hombre de 37 años, sin antecedentes personales de interés, que consulta en Atención Primaria por la aparición de una lesión cutánea eritematosa en la cara lateral del muslo izquierdo, de diez días de evolución. Refiere que comenzó como una pequeña pápula tras realizar una ruta de senderismo en una zona boscosa, aumentando progresivamente de tamaño durante los días posteriores.
Enfoque individual
Asocia malestar general, astenia y cefalea leve, sin fiebre ni otra sintomatología relevante. En la exploración física se observa una placa eritematosa anular de aproximadamente 12 cm de diámetro, con aclaramiento central y bordes bien definidos, compatible con eritema migratorio. El paciente aporta una fotografía que evidencia la progresión de la lesión desde su aparición.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
El eritema migratorio constituye la manifestación clínica más frecuente y característica de la enfermedad de Lyme en fases iniciales.
El diagnóstico diferencial se realizaría con reacción local a picadura de artrópodo.
Celulitis/erisipela.
Tiña corporal (tinea corporis).
Eritema anular centrífugo.
Eritema multiforme.
Tratamiento y planes de actuación
Ante la elevada sospecha clínica de enfermedad de Lyme precoz localizada, se inicia tratamiento con doxiciclina oral sin demora, sin esperar confirmación serológica.
Evolución
Durante el seguimiento presenta resolución progresiva de la lesión cutánea y desaparición de la sintomatología general, sin aparición de complicaciones posteriores.
El eritema migratorio es una lesión cutánea característica cuyo diagnóstico es fundamentalmente clínico. La ausencia de recuerdo de picadura de garrapata no excluye la enfermedad, por lo que una anamnesis detallada sobre actividades al aire libre y la correcta identificación de la lesión resultan esenciales.
Este caso destaca el papel de Atención Primaria en el reconocimiento precoz de manifestaciones dermatológicas sugestivas de enfermedad de Lyme. El inicio temprano del tratamiento antibiótico permite prevenir formas diseminadas y evita la realización de pruebas complementarias innecesarias en fases iniciales de la enfermedad.