XLIV Congreso de la semFYC - Barcelona
14-16 de noviembre de 2024
Describir las vivencias de una médica de familia y una enfermera pediátrica como voluntarias en un proyecto de cooperación internacional para el desarrollo.
La organización no gubernamental (ONG) con la que colaboramos dispone de un dispensario para pasar consulta y como base para actividades comunitarias y de salud pública (vacunación infantil, educación sanitaria, control gestacional). También gestiona una escuela donde acuden más de 700 niños (3 a 12 años) con la colaboración del Gobierno local.
Nuestra actuación consistió en atender en el dispensario local y en dispensarios improvisados en poblaciones vecinas (15-20 km), realizar un estudio comunitario de necesidades y problemas, contactar con ONGs locales y el departamento de sanidad y realizar un estudio y vigilancia nutricional comunitaria con cintas Medición del Perímetro Medio del Brazo (MUAC), de los niños escolarizados (1º a 4º).
La mayoría de las visitas fueron de patología leve, pero también valoramos malaria, dengue, malnutrición moderada-severa, patología neurológica degenerativa, respiratoria moderada-grave, malformaciones tumorales, heridas complejas y numerosas lesiones de piel.
Visitar en países en desarrollo implica adaptarse a una forma diferente de trabajar, sin recursos, sin red de Atención Primaria (AP) ni hospitalaria, sin posibilidad de derivación a otros niveles. La distancia a un centro de salud lleva a la población a convivir con las patologías banales, exponiéndose a complicaciones y patología crónica sin seguimiento.
Realizar un estudio comunitario es clave para rentabilizar los recursos locales y de las ONGs.
El trabajo como voluntario o cooperante es complejo y desafiante. Nos enfrentamos a patologías prevalentes en la zona, patología tropical cada vez más común también en nuestras consultas de AP por migraciones, viajes y cambio climático.
No ayuda a ampliar la mirada y desde la humildad cultural empatizar con otras poblaciones y otras culturas.